El duque de Schrödinger

 
La parajoda del duque de Shcrödinger está tomada de la del gato, pero resulta de reciente creación por la entrada en prisión de Iñaki Urdangarín.
 
La misma plantea de una forma cuántica que, si encerramos el ex-duque de Palma en la cárcel, pero nadie lo ve, existe un 50% de probabilidades de que esté encarcelado y un 50% que no. O sea, que Urdangarín está y no está confinado a la vez.
 
Por tanto, podemos pensar que existen neutrones del ex-balonmanista en libertad y otros que no. Y bueno, siendo menos cuánticos y más cabrones podríamos pensar que también todos los neutrones de Urdanga están en libertad. Eso, o que total, en el régimen de cárcel que está teniendo (un módulo para el sólo), lo único que le va a pasar es que no podrá asomar mucho el hocico en público durante unos años.
 
Conclusión: Todos los mangoneos de la política y la casa real española no son más que un estado cuántico. Eso, o un sueño de Resines.

Revistas WTF que existieron en la realidad.

Ahora que se habla tanto de tiempos de censura, libertad de expresión y demás me han aparecido 3 publicaciones (la segunda todavía en circulación) con contenidos bastante dudosos. De esas que se publicarían hoy día y todos diríamos “a dónde vamos a parar”.
Tienes más vídeos en mi cutre canal de Youtube: CLICK AQUÍ

10 tipos de público que te vas a encontrar en un show… y que tendrás que lidiar con ellos.

Los shows de comedia salen adelante básicamente porque viene público. Sin público no hay show o, si lo hay, sería un ejemplo de la teoría del Gato de Schrödinger. Hasta ahí de acuerdo. Pero existen unos perfiles de espectadores que resultan bastante peculiares. Si conoces un mínimo de la jerga de comedia, seguro que has oído hablar del término “heckler”, usándose para señalar a aquel espectador que interrumpe partes del show, normalmente realizando comentarios despectivos respecto a parte del texto del cómico o incluso insultándolo.

Lo que os traemos hoy no son hecklers en su concepto más estricto, pero sí son parte de la fauna y flora de la comedia, especialmente en bares y locales pequeños (no siempre). Sin ellos la comedia no sería lo mismo, para bien o para mal. Veamos:

  1. El desafiante. También lo podríamos llamar “Concursante de No Te Rías Que Es Peor”. Y me explico: El desafiante es aquel que llega al show casi con el ánimo de retar directa o indirectamente al cómico a ver si es capaz de hacerle reír. Dicho sea de paso, el desafiante se ve alimentado incluso en personas que no tenían dicha predisposición de salida cuando se generan expectativas muy elevadas sobre el cómico previas al show (por ejemplo, por comentarios de otros asistentes o por la presentación previa).
  2. El acompañante forzado. Es el que ha ido para que otra persona no fuera sola o con otras personas con las que tiene poca confianza. Al acompañante forzado el show se la trae al pairo y, salvo en excepciones en las que le acaba gustando, se le hace eterno, perjurando que nunca va a volver e incluso forzando discusiones posteriores con la otra persona o grupo.
  3. El indignadito. Este creo que ni hace falta explicarlo. Es aquel al que cualquier chiste le va a ver una pega de tipo moral-social. Sin problema: Si es de un pueblo o zona (incluso la tuya) es xenofobia, si va sobre una mujer es machismo y si va sobre un hombre, machismo positivo. Da igual lo que digas. Han aflorado especialmente con Twitter en los últimos años, cosa que ha salvado a gente como Arévalo de acabar en la cárcel por sus chistes de mariquitas y gangosos.
  4. El animador-notas. Una de las cosas que más pueden cambiar de un show de stand-up en un café teatro respecto a verlo por programas de televisión como “El Club de la Comedia” es el ritmo de risas y, sobre todo, de aplausos. Aunque puntualmente hay remates que pueden acabar en ovación (cosa que hasta por la autoestima del propio cómico agradecemos), ese constante devenir en aplausos chiste sí chiste casíquetambién puede romper totalmente el ritmo del show. Hay veces en los que un “líder de las risas” (algo que comentaremos en breve) se puede revertir en negativo y precisamente generar la pérdida de ritmo del texto o set.
  5. El que viene a ver La Vida Moderna. El programa de la Cadena Ser encabezado por David Broncano, Quequé e Ignatius Farray, además de acabar generando (mediante una evolución muy clara del programa en apenas dos años) programas de televisión presentados por el mismo equipo y en la misma línea de humor y, sobre todo, lo que yo creo que hace a un cómico pasar a la historia: Dejar en el “pueblo llano” conformado por sus seguidores una serie de palabras, expresiones o gestos a modo de muletillas. Como en su día consiguieron cómicos mucho más “mainstream” como Chiquito de la Calzada, el antes comentado Alfonso Arús o los itinerantes del “Un, Dos, Tres”. Esto puede derivar en que parte los fans del programa vayan a shows de otros monologuistas-cómicos esperando el mismo estilo o, incluso, el mismo tipo de expresiones y nivel. Complicado.
  6. El de la risa de doble filo. Hay tipos de risa que en un momento puntual pueden hasta subir más todavía el nivel de risa general, aunque como empiecen a repetirse te puede destrozar el show. Y que conste que la persona hasta lo pasa mal y tiene la mejor intención del mundo. Al menos yo me he encontrado con algo más de asiduidad dos tipos de risa que pasa de contagiosa a “ruinas”: El que llamo “asmático” porque casi se ahoga o acaba riendo con el mismo sonido que hace un perro cuando le pisas
  7. El onomatopeyas – uuuuuuuuuh. Primo del anterior y del próximo, tal vez el punto intermedio exacto entre ambos. Este sujeto suele adornar cada uno de los remates con algún tipo de interjección o sonido decorativo a modo de refuerzo del estilo del chiste (¿os acordáis ese sonido de señoras gritando “uuuuuuuhhhh” que utilizaba tanto Alfonso Arús cuando hacía algún chiste con componente sexual?). Tal y como pasa en estos casos, en momentos puntuales hasta puede estar bien, pero cae en la pesadez con mucha facilidad.
  8. El tertuliano. Es aquel que siempre tiene una experiencia u opinión respecto al tema central del chiste-remate del cómico… Y no puede reprimir las ganas de contarlo. Imagínate que cuentas el chiste del “Perro Mis Tetas”, y alguien del público comenta a su acompañante “ah, pues yo estoy pensando en operármelas”, cosa que sólo sería interesante si el comentario viene de un hombre. En momentos puntuales yo lo veo hasta comprensible, pero imagínate tener a alguien en primera fila comentando aspecto por aspecto o incluso generando una especie de monólogo paralelo.
  9. El de “cuéntame un chiste”. Este sujeto puede existir en dos contextos diferentes. El primero de ellos es el que se entera que eres cómico (al nivel que sea) y lo primero que te pide es que le cuentes un chiste, así sin más… (a mi me viene a la cabeza el clásico de Joaquín Reyes de “y tú, en casa picas billetes?” aunque es con otra premisa). El otro, creo que aún peor, es el que todavía no acaba de entender de qué va exactamente esto de los monólogos y al final o incluso a mitad de la actuación de pide-grita que te pongas a contar chistes, que tienen más gracia que el monólogo.
  10. El guionista voluntario. Supongo que os pasa a muchos, desde que hago monólogos y cosas derivadas en locales, de repente hay una serie de gente que me manda cualquier tipo de chiste, meme, vídeo, en plan “Mira. Te paso esto para que pilles ideas. De nada”. Acostumbran a ser virales, copia-pegas de Twitter o, no sé por qué extraño motivo, vídeos de monólogos del Comandante Lara. El consuelo que nos queda es lo de “mal de muchos”.

Por cierto, si queréis ver reacciones de cómicos a hecklers en su concepto más estricto, este vídeo vale realmente la pena.

Mourinho clavando la comedia.

Y no es broma. Para todos los que estamos aprendiendo este corte de rueda de prensa es mejor que muchos vídeos de ejemplo que he visto incluso en libros o formaciones:

  • Ironía-sarcasmo.
  • Se basa en la exageración de algo real.
  • Y también buscando un rasgo negativo (la hipocresía).
  • Aplica regla de 3.
  • En crescendo.

Sport Business Symposium 2018, o como los temidos “eventos” se pueden convertir en experiencias muy satisfactorias.

Vayamos a ser sinceros de salida: El trabajar como cómico-monologuista en eventos es una arma de doble filo de mucho cuidado. Por un lado puede ser, especialmente a nivel económico, más goloso que un bolo convencional pero, por otro, en ocasiones se pueden convertir en una tortura o un sonoro fracaso incluso para cómicos mucho más contrastados que tú y que yo (basta que veas lo de Ernesto Sevilla y Joaquín Reyes en los Goya).

Sin embargo, la experiencia vivida este fin de semana en Hospitalet, en un evento en el que ya he tenido la suerte de participar y colaborar en otras ediciones en una varienta no sé si decir más seria (sí tal vez convencional), ha sido una de las más positivas desde que hago algo parecido a monólogos.

Organización espectacular (lógicamente no podía ser menos dadas las empresas implicadas incluyendo al propio Ayuntamiento de Hospitalet), instalaciones del Hotel Santos Porta Fira no menos espectaculares (4 estrellas superior en plena entrada a la Fira) y destacar el trato humano de componentes muy destacados por su currículum. Por mi parte agradecer a:

  • Vicente Javaloyes y Manel Valcarce como representantes del evento (incluyendo a todo el equipo y empezando por Eva Gómez Toro).
  • La calidad de ponentes con los que tuve oportunidad de compartir algún momento, incluyendo gente como Xesco Espar (ex-entrenador FC Barcelona de balonmano) o Fernando Salinero (escritor) entre otros.
  • Destacar el trato de auténticos cracks como Audie Norris o, sobre todo, Fernando Romay y su colaboración durante el propio monólogo de la cena.

Pero no nos engañemos, hoy cuento una experiencia digna de recordar y esto muchas veces no es habitual en los eventos (cumpleaños, fiestas, cenas de empresa). Vamos al turrón. Aunque no tengo una experiencia espectacular al respecto, sí que algunas cosas que destacar si no has tenido la experiencia:

PROS:

  • Están bastante mejor pagados que los bolos convencionales por norma general.
  • Pueden generar contactos para nuevos eventos u otro tipo de networking.
  • En general, son buenas plataformas para que te conozca también gente menos habitual de los bares y café-teatros.
  • Alguno lo consideraría un “contra”, pero a mi particularmente me gusta el hecho de poder cambiar cierta parte del repertorio o “set” habitual por otro más específico. Ayuda a seguir escribiendo, generar nuevas ideas e incluso, obligarse a ser creativo.

CONTRAS (o más bien, cosas a tener en cuenta):

  • Debemos ser conscientes de que no somos los protagonistas del mismo. Es decir: No te vengas arriba, no alargues las participaciones (mejor que la gente se quede pudiendo haber escuchado 5 minutos más que no ya agobiados), entiende que no tengan que estar riéndose a cada chiste.
  • Requieren cierta preparación diferente a la de un bolo, hablando con gente de la organización para recabar datos y luego incluso realizar chistes sobre la empresa, cumpleañero, etc.
  • No siempre el equipo de sonido va a ser profesional y debemos lidiar con ello. También incluso podemos hablar con los organizadores de forma previa y hacer algunas recomendaciones o llevar nuestro propio equipo cobrando un pequeño suplemento (para mi, lo más recomendable).
  • Lo peor de todo: La gente igual no está por ti e incluso a la hora que nos toque actuar alguno va a ir con alguna copa de más, así que el riesgo de heckleo es bastante mayor que en un bolo convencional.

Web del eventohttps://sportsymposium.es/

Cosas que los monologuistas aprecian en los Open Mic

El Open Mic acaba siendo el formato donde nos tenemos que foguear la mayoría de pardillos o aquellos monologuistas que, igual siendo más contrastados, sí tienen material nuevo o simplemente por cómicos que se quieren dar a conocer en nuevas zonas o locales.

El formato respecto a un show de comedia “cerrado” difiere en unas cuántas cosas: Limitación de tiempo por cómico, en algunos te pueden cortar en caso de “pinchazo”, precio de las localidades, normalmente no se cobra, etc. ya que se supone que el objetivo principal del mismo es dar una plataforma básicamente en los 3 casos que hemos citado anteriormente. Sin embargo, esto no implica que la organización del mismo tenga el derecho a hacer básicamente lo que le de la gana, tanto por respeto a los monologuistas como incluso para el público.

Viendo los toros desde la barrera (como público) y desde la arena (como monologuista y como organizador), además de comentar con diversos compañeros, ahí va una serie de aspectos que muchos de ellos conocerás, pero que en algunos casos te pueden ser de ayuda si quieres empezar a montar algo así, especialmente en ciudades o provincias pequeñas como es mi caso (en las grandes ya ni me meto):

  1. Informa muy bien de lo que es un Open Mic. Esto incluye al público. Pese a que como decía justo antes de empezar, ciudades como Madrid, Barcelona o incluso algunas más pequeñas como Murcia tienen tradición en este formato, en muchos otros sitios la única palabra que entiende el público asistente es “monólogos”.
  2. Informa muy bien de las normas a los participantes. Básicamente para que no haya malos entendidos: Tiempo por actuación, si existe la posibilidad de que les corten, orden de salida, etc. aunque hay que entender también la necesidad de ser flexible en ciertas cosas.
  3. Genera valor sobre el show en sí. Me explico: Creo que uno de los mayores problemas del stand-up respecto a otros formatos es que siempre puede haber alguien en el público que piense “bueno, esto es gente que sube a contar cuatro chistes y que lo puede hacer cualquiera”, “yo mismo soy más gracioso” y cosas similares. Cuidar desde la propia música a utilizar (entrada, descansos, final, etc), integrar cierta puesta en escena o incluso añadir elementos más allá de un simple micrófono ayudará a darle valor a lo que la gente está viendo. Pero hay más cosas.
  4. Busca sitios que te puedan ofrecer consistencia.  Es inevitable que te veas obligado a hacer cambios de un evento a otro, probar diferentes precios y formatos, pero es importante conseguir cierta estabilidad tanto en la estructura de show como en lugar y fechas (por decir un ejemplo: “primer miércoles de cada mes”) ya que facilitará mucho el trabajo para darte a conocer, realizar inversiones (publicitarias, material), en incluso dedicar tu energía mental a otras cosas.
  5. Y en los que se respete el show. Aunque es obvio que el local querrá hacer caja (sobre todo cuando no hay entrada), también es necesario un mínimo de respeto a la actividad que se esté haciendo, como no atender mesas durante las actuaciones (salvo que el local esté muy bien preparado para ello), hacer ruido (lavavajillas o cafeteras en marcha a 3 metros de la zona de actuación), evitar el trasiego de gente en la zona de público, puntualidad, etc. así como, sobre todo, un mínimo de calidad de sonido, luz e imagen. A veces incluso una simple cafetería ha resultado mejor o más cuidadosa que locales supuestamente con más tradición.
  6. Al presentador le toca currar, y duro. Las funciones de presentador en estos casos creo que son un poco como las de un medio centro organizador en un partido de fútbol. Desde trabajar con material probado (a mi modo de ver, el mismo no se debería poner a probar chistes) para compensar posibles pinchazos de compañeros, pasando por conocer a los cómicos que se van a subir, o llevar muy bien los timings de sus presentaciones (en ocasiones rompiendo el ritmo) o incluso compensar los tiempos del show total (en una ocasión me he encontrado en un open con una sala llena… Y un único cómico más que iba a probar 5 minutos) sacando el material que sea necesario. Incluso podemos decir que muchas veces un buen monologuista no es un buen presentados y viceversa.
  7. Da valor a los cómicos. En muchas ocasiones, por el precio de las entradas (incluso a veces libre), el poco público asistente (un compañero ha hecho un Open Mic para… 1 PERSONA) o simplemente por política de show, los cómicos no cobran. Esto creo que no se puede valorar en general porque cada evento tiene sus circunstancias, pero sí darse cuenta de que se debe dar una contraprestación en proporción a la exigencia del mismo: Fotos, repercusión en Redes Sociales, un show cuidado como decíamos antes, etc.
  8. Vete con cuidado a lo que puede venir. Sobre todo cuando movemos el Open Mic como algo plenamente abierto y que se suba quién quiera. Esto puede ser perfectamente un imán para frikis, chisteros con repertorio basado en Twitter o incluso gente con unas copas-chupitos encima que se vienen arriba. De cada vez soy más partidario (y a veces ni aún así lo podemos evitar) de poner ciertas normas para la gente que quiere participar, pasándolas incluso por escrito y/o no aceptando cómicos sin referencias. Cuidado, puede venir alguien muy novato (como es mi caso casi todavía a fecha de hoy) o alguien que le salga mal porque pensaba que sería mejor texto o se ha puesto nervioso (también es mi caso); pero incluso con una mala actuación se ve quién más o menos se ha dedicado a intentar trabajar y defender su texto.

De provinciano por Madrid

De izq. a dcha: Un móvil sacando una foto, servidor, Eva Soriano, Marcos Mas, Jesús Manzano y un señor que no actuó y no sé quién es, pero con pinta de saber lo que hace.

Han pasado ya unos días, pero creo que tocaba contar lo que fue mi primera vez en Madrid, sobre todo siguiendo la filosofía del blog, que es comentar experiencias de cómico novato de cara a que, espero, puedan servir a otros en situación similar.

El show fue el Open Mic Musicomedy que gestionan con bastante éxito desde hace unas semanas Marcos Mas (Late Motiv) y Jesús Manzano (El Hormiguero), muy cercano a Callao y con la música como elemento añadido a los monólogos, lo cual le da un punto diferenciador muy recomendable. Eso sí, me engañaron: El slogan es “Donde los cómicos cantan”, y debería ser “Donde los cómicos saben cantar”, porque yo canto, pero no sé cantar. Menos mal que el Mmmbop de los Hanson es de melodía fácil…

¿Lo de provinciano? Pues básicamente porque era más artista que yo hasta el público presente (alumnos de la escuela de Juan Tamariz, actores, otros cómicos con Fran Pati o hasta Verónica, finalista de OT1), cosa que ya os digo que acojona bastante. No sé cómo se las gastan en sitios como el Picnic, Green Club, etc. Pero creo que había más nivel en las mesas que en el escenario de muchos shows que rondan por el mundillo.

Y es que creo que si hay que destacar algo, para resumir y no alargarse mucho, es resaltar el nivel, y no es peloteo, tanto de los dos organizadores como de la invitada, Eva Soriano (de los Golfos Comedy y que también ha aparecido en Late Motiv y en el especial “fantasma” de El Club de la Comedia que por fin está disponible en Netflix). Algo que se nota desde la misma presentación del show hasta las intervenciones de cada uno. Pero vamos al lío y a lo que puede ser de interés.

Algunos errores que preveía y otros que me comí una vez ahí (para qué mentir XD):

  • Es un Open Mic o el show de otros, la gente no te viene a ver a ti: Algo que tenía asumido. Y es que cuando juegas en casa (nunca mejor dicho) casi siempre vas a tener amigos (bueno, en Madrid tuve 2) y, sobre todo, aunque no llegue a poder considerarse “fanbase”, una cantidad mayor o menor de gente que te conoce, que te ha visto en otros shows o que tiene referencias directas de por dónde vas a ir. A mi Madrid me sonó como un volver a empezar, a probar qué textos me puedan servir ahí y a darles vueltas y más vueltas para tener algo competente a otro nivel (y que no se de por despreciado nadie en la isla).
  • El humor de identificación no sirve: Y para el que no viva en Mallorca, que sepa que es algo que aquí hasta lo podemos considerar un recurso fácil, especialmente en bolos privados, cenas, etc. con gente menos habitual del stand-up. Hasta creo que no descubro nada, pero…
  • Cuidado con los temas que eliges: Aquí viene el fallo que se me fue. Igual un bloque puede no ser de identificación pero tener un punch muy diferente en un sitio u otro. En Palma una apuesta sobre seguro que tengo es el “tardeo”, la apertura de discotecas con gente más mayor especialmente en sábados tarde. Algo que también sucede en Madrid pero está mucho menos de actualidad o ha pasado más desapercibido.
  • Que no te despiste el viaje: Si vas a ir a un Open Mic en Madrid pero no eres de Madrid, muy probablemente vas a ir con texto probado (seamos sinceros). Eso sí, por ejemplo un error mío fue dedicar mucho tiempo a saludar o hablar con gente que conocía por ahí y muy poco a repasar y tener dominado el texto, porque tal y como os comento en el punto anterior, debía tener adaptaciones. Yo personalmente noto cuando no llevo el texto dominado: Me salto chistes, no los cuento bien (una palabra mal puesta o dicha se lo puede cargar), etc. Así que imaginaos si lo debía percibir el público.

Gracias tanto a la gente de AbonaVida, a Laura y a Álvaro por venir y por supuesto a Marcos Mas, Jesús Manzano y Eva Soriano así como a Ángel Rielo por su trato durante la noche. Seguiremos dando la turra 🙂

Ángel Rielo. Profesionalazo en su propio programa de Radio 4G o colaborando en La Hora de José Mota o Me Resbala entre otros. Muy atento y amable en el post-show.

Open Mic The Artist, 28 de Marzo de 2018.

Diferentes monologuistas y cómicos vienen a probar nuevo material sin red a The Artist. Ven a verlo antes que nadie en el show más loco e imprevisible de Palma. El miércoles 28 a las 20.45 en The Artist (Calle Caro).

Además, celebraremos el inicio de la Semana Santa (el jueves 29 es festivo en Palma) y dejaremos el bar abierto durante un rato después del show. También te puedes quedar a cenar.

El show tiene una duración aproximada de 1 hora a hora y cuarto y el acceso a la edición de este miércoles es libre (con consumición obligatoria).

¿Quieres reservar para este miércoles? Rellena el siguiente formulario: