Una de las frases que más me gustaron recibiendo una formación de impro (muy recomendable, otra cosa es entrar en el nivel de muchos de los shows de impro que se ven por ahí, pero a nivel desarrollar habilidades en escena creo que es más que interesante) es que lo bueno de la impro era que, si querías un salón, lo tenías; si querías un bar, lo tenías; si querías una familia medieval, la tenías. Simplemente (en la teoría, no tan fácil en la práctica) había que componer o crear ese espacio entre el actor o los actores que hacían la escena.

Por el contrario, el stand-up se entiende a nivel popular (porque la realidad es otra) como un cómico con un micrófono y, a lo sumo, un taburete. Y todo sale de la palabra. Y reducirlo a eso, honestamente, es un fallo que yo mismo he hecho durante bastante tiempo.

¿Por qué desaprovechar todos estos espacios, personajes u objetivos que aprovechan en otras disciplinas teatrales o, simplemente, los cómicos profesionales? Pues de eso van los actouts.

Muchos somos los cómicos (y lo pongo en primera persona) que en nuestros inicios nos dedicamos exclusivamente al texto y dejamos precisamente toda gesticulación verbal o no tanto de lado o, simplemente, de forma instintiva y sin preparación.

Un actout es toda aquella manifestación del cómico (gesto, expresión facial, voz, onomatopeya, etc) que utiliza para hacer más visual y reforzar sus segmentos, especialmente los remates. Además, sirve para que el cómico transmita mayor naturalidad, credibilidad y profesionalidad (sí, y abandonar esa sensación que le queda al público de “esto lo puedo hacer yo mismo”).

El cómico Brian Regan, uno de los más reconocidos a nivel mundial por sus actouts comenta que él considera y estructura sus chistes como viñetas ya que cree que al final un chiste no deja de ser una composición mental que está haciendo el espectador y es lo que intenta construir cuando piensa un remate.

El actout sirve para que el espectador entienda más cualquier parte que le interese al cómico (tiempos, espacios…), así como para diferenciar personajes o incluso las emociones que el monologuista quiere transmitir.

Y ojo, no estamos diciendo que te conviertas en una especie de Jim Carrey de bolsillo ni que nos tengamos que poner a hacer slapstick. Cada cómico profesional domina y adapta los actouts a su nivel de energía o interpretación y habilidades. No. No se trata de hacer un teatrillo de personajes. Aunque cuando pensamos en actouts nos vendrán a la cabeza los cómicos de perfil más histriónico (Maniscalco, Chris Delia o si nos vamos a cómicos nacionales clásicos, gente como Pepe Rubianes) existen cómicos que explotan muy bien sus actouts de forma más sutil o controlada, como las onomatopeyas de Louis CK o Bill Hicks.

¿Qué plus le puede dar a nuestra comedia el dominar y trabajar los actouts?

  1. Le da otra dinámica y otra dimensión al bit, incluso ayudando a jugar con el ritmo o timing del gag.
  2. Es una manera de convertir un set en un show y una performance mucho mejor considerada como profesional.
  3. Tomar un chiste y convertirlo o reforzarlo en actout ayudará a crear más tensión cómica entre personajes.
  4. Los act-outs pueden servir como doble remate o tags para seguir sacando risas de una misma idea o chiste.
  5. Puede servir para crear, reforzar y dar más posibilidades de éxito a un callback.

El objetivo clave para el que utilizaremos los actouts es el denominado “Suspension of disbelief”: Cuando el público se hace una composición imaginaria de la situación y puede creer que está sucediendo de verdad. Vamos, cuando te “compran” la escena que decimos a pie de calle.

Por ejemplo, podemos coger un bit o gag que tengamos respecto a un personaje y que contamos en tercera persona y convertirla puntualmente en un momento narrado en primera persona si hacemos el actout del personaje en sí.

¿Qué tipos de actout podemos integrar?

Vamos a dividirlos de forma rápida y fácil (no creo que te estemos descubriendo nada) en dos grandes grupos.

  • Físicos (mímica, facial, baile, contar, postura, marcar espacios, actitud corporal, palmadas…)
  • Vocales (silbidos, carcajadas, acentos, dialectos, palmadas -el ruido-, cantar, imitaciones, onomatopeyas, silencios).

Aspectos que debemos tener en cuenta cuando integramos actouts en nuestro texto.

  1. Consistencia de los personajes, tanto tú como tus “secundarios” (misma voz, actitud, etc).
  2. Utiliza el act-out si aporta algo al bit contado. El actout no se utiliza para restar.
  3. El actout debe ser coherente con la emoción reflejada en el chiste.
  4. Debemos tener el actout preparado, memorizado y asimilado dentro de la rutina.
  5. Moderar en cantidad y volumen aspectos que puedan convertirse incluso en desagradables como los gritos o, por ejemplo, imitar acentos que puedan resultar racistas u homófobos.

Cómicos recomendados: Brian Regan, Bill Burr, Sebastian Maniscalco.

Ejercicios:

  1. Pasar a script (escena) algún bit que tengas que ocurra principalmente en tercera persona.
  2. Coger un bloque que creías bueno y no funcionase y revísalo añadiendo act-outs.
    1. Poner acotaciones entre paréntesis.
  3. Piensa (y escribe, copón) un opener en actout.
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