Una multitudinaria orgía que se celebraba en un club de swingers en Alemania, que mucho OktoberFest pero esto se lo tenían callado, tuvo que interrumpirse después de que decenas de los participantes empezaran a desmayarse, al parecer (porque en una orgía hay más motivos para desmayarse) por una fuga de monóxido de carbono. Ya están los alemanes con la manía de gasear gente desnuda.

Las primeras unidades de bomberos que acudieron al rescate al grito de “si nos organizamos follamos todos” se encontraron con decenas de cuerpos desnudos y algo de overbooking: Un local para 160 personas tenía en ese momento casi 350 usuarios. Y es que, como diría Apolonia Lapiedra, donde caben 2, caben 3.

No entiendo que sea noticia tener a 350 alemanes desnudos mamándosela unos a otros cuando eso es lo que pasa cada noche en el Balneario 6.

Los bomberos pidieron refuerzos y acudieron un total de 150 bomberos. Faltaba agua para tanta manguera.

Las imágenes captadas por las cámaras de televisión muestran a decenas de participantes, los más afortunados cubiertos únicamente con batas y los menos en bragas y calzoncillos, cuando curiosamente unos minutos antes los menos afortunados eran los que iban con bata.

“Ha sido muy fuerte, yo no daba crédito. Nunca había visto algo así”, ha declarado uno de los conductores a la radio local, no sabemos si refiriéndose al suceso en general o a la dotación de alguno de los afectos.

Según la investigación llevada a cabo por la policía de Hattingen saltó la alarma de monóxido de carbono, pero, debido a los jadeos y al volumen de la música, nadie la escuchó. Había gente follando y diciendo “joder, que raro que gime esta tía”.

“Lo que podemos certificar es que no hubo explosión alguna ni tampoco incendio, sólo 2 ó 3 faciales y 1 skirting”, según asegura el portavoz de los bomberos, dando a entender que la evacuación fue laboriosa porque aunque hablaban con los participantes estos lo tomaban a broma y seguían a lo suyo. Después de la evacuación, el edificio fue inspeccionado por los bomberos, el personal del servicio de gas y el deshollinador del distrito, cosa curiosa cuando ya había más de 300 personas deshollinando.

Finalmente, se permitió a los swingers volver a por sus pertenencias, pero no seguir con la saturnal. “A ver quién vuelve a levantar todo eso”, aseguró el portavoz de los bomberos.

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