Mucho se habla en estos últimos tiempos de la comedia en femenino y de la explosión de una serie de monologuistas saliendo del heteropatriarcado. Seamos sinceros: Aunque es obvio que muchos patrones machistas siguen implantados en la sociedad (basta con irse a ciertas zonas “profundas” o con varias generaciones o franjas de edad para darse cuenta de ello), también creo que debemos hacer homenaje a algunas mujeres que rompieron moldes de creatividad en situaciones mucho más difíciles a las actuales. Este es el caso de Peg Lynch, comediante de radio (obviamente por la época) de radio y televisión que escribió más de 11.000 capítulos entre sitcoms y seriales de humor radiofónicos. Una auténtica barbaridad.

Peg (su nombre real era Margaret Frances), nacida en plena I Guerra Mundial (1916) destacó como directora, guionista y protagonista de protocomedias de situación de mitad de siglo pasado como Ethel and Albert (serie que la llevó a Nueva York), The Couple Next Door o The Little Things in Life, las mismas, tal y como se hacía por la época, eran de emisión diaria. Esto, unido al hecho de empezar en medios radiofónicos con sólo 15 años, hace que los registros de Lynch sean prácticamente imposibles de igualar en la industria actual.

Los capítulos de Ethel and Albert se grababan en la WJZ, en el 30 de la Rockefeller Plaza… ¿Os suena esa dirección de alguna serie sobre guionistas de comedia?

 

En 1950, tras el éxito combinado de Ethel & Albert con The Couple Next Door, llega la oportunidad de pasar a la creciente industria de la TV (NBC nada menos, ya había hecho el debut en estaciones menores en 1944) con 10 minutos dentro del Kate Smith Hour para, posteriormente, pasar a programas propios de 30 minutos en pleno Prime Time. Tal y como comenta la propia Peg en “Poking a Dead Frog” (libro de entrevistas a personalidades de la comedia de todos los tiempos y que en breve comentaremos), apenas hubo cambios en las dinámicas del show y, tal y a diferencia de lo que pasó con otras estrellas radiofónicas, el cambio de medio no fue nada traumático.

Debemos tener en cuenta que, pese a que la televisión comercial ya llevaba años en antena, es precisamente en la década de los 50 donde la misma tiene el gran boom en USA a nivel doméstico, de forma similar a lo que pasó en nuestro páis, con un arranque a finales de los 50, pero con un mínimo de aparatos televisivos en casa hasta aproximadamente una década más tarde. Por lo tanto, a Lynch le cogió el boom de la TV muy bien posicionada, cosa que hizo aumentar más su leyenda.

Vivió hasta 2015, nada menos que 99 años, y deja un legado impresionante, incluso con remakes en los 90 de su primera teleserie, siendo esta compaginada (flipa) con su vida familiar con 66 años de matrimonio con Knut Ronning. Tampoco está mal.

REFERENCIAS:

Web: www.PegLynch.com

Libro: Poking a Dead Frog de Mike Sacks

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