¿Por qué los cómicos pardillos nos tenemos que ver el vídeo de “La Guerra del Fletán”?

En los últimos meses, a niveles lógicamente diferentes, creo que hay dos monólogos o shows que han llamado mucho la atención entre cómicos: El especial de Hannah Gadsby “Nanette” y, salvando las distancias y a nivel nacional, el monólogo de “La Guerra del Fletán” de Danny Boy Rivera, grabado originalmente en el Picnic de Madrid para PhiBetaLambda (canal que debería seguir cualquier aficionado a la comedia) y posteriormente emitido también para Late Motiv de Buenafuente.

No voy a discutir para nada el nivel del cómico, si es comparable a un grande USA ni cosas por el estilo. Simplemente, a raíz de verlo varias veces, primero simplemente como espectador y luego intentando rascar un poco más allá en cómo funciona el gallego, creo que hay 10 puntos en los que todo cómico novato podemos casi utilizarlo como ejemplo para mejorar en stand-up. Por otro lado, por supuesto que son aspectos discutibles y que en lo técnico se pueden desarrollar más y mejor. Sí que me apetece compartir una experiencia al nivel al que estoy actualmente y entre gente que se puede encontrar en un nivel similar y, para nada, querer dar una masterclass de comedia. Hay muchíiiiiiiisima gente mejor preparada para ello. Pero vamos al lío:

  1. Está en español. Vaya primer punto de mierda para empezar, ¿verdad? Pero sí estoy seguro de que a mucha gente se le llena la boca diciendo que ve especiales de Netflix porque son muchísimo mejores que los cómicos españoles (como quién compara la NBA con la ACB) cuando en realidad los están viendo e igual no pillan ni la mitad de lo que pasa.. Salvo que tengas inglés nativo, un vídeo en español te va a permitir ver relajadamente cada detalle, por nimio que sea.
  2. Los primeros chistes son una exposición de su voz cómica. No empieza directamente con el bloque en sí, sino con unos chistes sobre su persona (más bien su procedencia) y el hecho de vivir en Madrid. Su humor sarcástico-irónico queda muy claro de salida y así es fácil seguirle el rollo.
  3. Juega muy bien con la ironía incluso con el propio público. Es como un giro de tuerca a las clásicas entradas de los primeros monólogos en español, cambiando el “no os ha pasado nunca…¨” por el “a quién de aquí le suda la polla…”
  4. También hay una vuelta de tuerca respecto a los regionalismos. En 2018 hacer un monólogo de chistes de vascos, de andaluces o de catalanes puede quedar hasta rancio. Sin embargo, el carácter gallego está muy bien introducido dentro de lo que es el conflicto en sí y de la situación que se generó originalmente.
  5. Hay un trabajo de documentación detrás. Ahora vamos a dos detalles que son importantes. Muchas veces nos quejamos de la falta de ideas (creo que pasa a todos los niveles) a la hora de escribir. Al final creo que las personas que saben escribir mucha comedia marcan la diferencia por metodología y no por inspiración. Este bloque (o cualquiera aunque fuese mediocre) deja muy claro que se ha buscado información (tampoco hace falta leerse 3 libros sobre la Guerra del Fletán, más que nada porque no existen XD) sobre un hecho o anécdota. Muchas veces nos ponemos delante del papel pensando que van a salir chistes solos sobre cualquier tema que queramos hablar.
  6. Aprovecha hasta cada detalle de la historia real. Aunque aderezada con cosas inventadas (es un monólogo, no es un noticiario). Pero fijaos que es capaz de sacar líneas hasta de la situación de Felipe González en aquel momento como presidente de gobierno, el apoyo de Islandia (aunque en la realidad había intereses de faenar en la zona) o la posición de Alemania después de haberse liado en dos guerras mundiales. Además de habilidad para escribir e interpretar (indiscutible), supongo que las nubes de ideas y listas han estado bastante presentes cuando escribía.
  7. Exprime cada chiste y cada frase. En un capítulo de “libro abierto” (libro coordinado por Dani Alés. LINK AQUÍ) Kaco habla hasta del “socarrat” de un chiste. De como rascar las últimas risas de cada remate, giro u observación potente con otras observaciones o escenificando el chiste en sí (minutos 6.15 por poner un ejemplo).
  8. La historia tiene un crescendo. Un crescendo sobre la ridiculez o el surrealismo, pero un crescendo. Dentro de una historia muy tonta se pasa de unos gallegos que van a faenar hasta casi la explosión de la Tercera Guerra Mundial. Es bastante probable si la historia empieza con el punto de más “tensión” el monólogo hubiera ido a menos.
  9. Gestos que realzan lo ridícula de la situación. Desde imitar a los faeneros pescando hasta el hecho de “reírse” de sus propios chistes. Esto último, si lo lees fuera de contexto, puede parecer una capullada por parte del propio cómico, pero en realidad es un refuerzo precisamente para ironizar sobre la bola que se estaba haciendo una situación de mierda. Muchas veces los que nos subimos a contar cosas nos movemos de forma hasta aleatoria. En este caso, cada gesto, cada pausa (o hasta las miradas que hace) sirven para reforzar o hacer mis visual la situación.
  10. Lo característico del tema en sí. Un detalle que a mi personalmente me ha gustado mucho es conseguir hacer un bloque a partir de un tema muy fuera de cualquier tópico de la comedia (relaciones personales, etapas de la vida, etc) en los que caemos, y lo digo en primera persona, muchos de los cómicos novatos.
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