Claves para que tu evento en restaurante-bar sea un éxito, o al menos, no la ruina.

Aunque el entorno natural del monólogo sea el teatro (para que lo pete cosa fina) o el “café-teatro” (más para los que somos cómicos de batalla), la participación de cómicos en eventos privados o en cenas es algo de lo más habitual, dado que es una opción asequible para quien lo programe al no necesitar grandes infraestructuras y pago de personal como por ejemplo con un grupo musical o de teatro y a su vez de los más rentables para el monologuista que sea profesional a jornada parcial o completa.  Sin embargo, existen una serie de elementos que pueden complicar el éxito del mismo y ahora revisaremos por qué. Es un tema que creo se debería tratar mucho más en monologuistas que nos estamos formando y desarrollando ya que, aunque en los libros de Gabriel Córdoba (LINK) se ha llegado a dedicar un capítulo completo, considerando algunos tipos de eventos como una guerra en la que muchas de las normas del stand-up como tal no sirven, al menos al 100%; apenas he visto referencias y recursos al respecto.

A la hora de tener que abrirnos paso en Mallorca, sí que personalmente me ha tocado mover y promocionar bastantes shows en lugares como bares y restaurantes en un periodo relativamente corto de tiempo y esta es la experiencia que puedo compartir con vosotros para que un show en bar-restaurante-teatro salga adelante. He separado las ideas-aportes para los propios promotores del bar y para los monologuistas, aunque en ocasiones el segundo (no digo que sea lo que toca) tiene que tomar el acciones propias del promotor. Esto no va a evitar que siempre aparezca algún heckler que otro o tampoco te garantizamos que así el show vaya a ser un éxito, pero al menos, minimizaremos riesgos. Vamos al lío.

Para el local-restaurante-promotor:

  • Explica claramente lo que se va a hacer al público. Tanto en las reservas como incluso ya en el local (nosotros en algunos bolos ponemos impreso algunas cosas similares a este post pero directamente dirigidas al público), explica en qué consiste el show o la noche en sí. Piensa que, así como en un teatro está muy claro todo lo de poner móviles en silencio, no hablar (al menos en voz alta o de forma continuada), etc. en un restaurante, por ejemplo, la gente que va a cenar va a hablar con sus compañeros y puede haber cierta confusión.

    Pequeños contrastes de luz y una mínima adaptación de la sala pueden ayudar más de lo que parece a que un espectáculo funcione bien.
  • Adapta el local (luz y sonido). No siempre es posible, dada la disposición hasta de la instalación eléctrica, pero intenta que haya cierto contraste entre la luz del público (más bien poca) y la del escenario, a ser posible con algún foco, eso sí, que no sea de mil colores y de luz fija. Para entendernos, evitar luces de discoteca en marcha por poner un ejemplo.
  • Zona en la que haya la mínima opción de despiste. Intenta habilitar la zona del escenario (si no es posible poner un escenario como tal, dejar las filas de delante al menos sentadas) en un lugar que no sea zona de paso del local ni de personal (salida de camareros) o de clientela (baño o entrada).
  • Opta por menús cerrados. Pedir a la carta puede crear un caos maravilloso en cocina, dado que te va a venir toda la clientela del local en un periodo mínimo de tiempo, pudiendo tener fácilmente pedidos para 40-50 comensales en apenas un cuarto de hora de tiempo. Piensa además que no es buena idea realizar la actuación mientras la gente está cenando (la misma se convertiría casi en un estorbo) sino antes o después, dejando un tiempo de margen entre una actividad u otra.
  • Si el local no está adaptado, no sirvas copas ni comida durante la actuación. En lugares ya más adaptados, con una situación de luz, escenario, zonas de paso, etc. preparadas tal vez el despiste sea mínimo, pero piensa que las conversaciones, ya no sólo del público, sino del personal de servicio con los clientes, pasar con bandejas, copas, ruido (he llegado a actuar con un lavavajillas en marcha a 4-5 metros de donde hablaba), cafeteras en marcha durante la actuación van a generar despiste en el público y en el monologuista. Seguramente pensarás que oye, programas algo para hacer caja, razonable y obvio, pero ordenar los “actos” no va a implicar dejar de facturar, sino todo lo contrario.
  • No dejes entrar a “externos”. Puedes realizar diferentes modalidades de entrada al show (cena + espectáculo, sólo espectáculo, etc.) pero recuerda que cualquier tipo de actuación de tipo teatral requiere de un mínimo de silencio o injerencias externas. Una vez iniciado el mismo, el que vaya entrando y saliendo gente durante la actuación (mismo a curiosear) puede ser una vía maravillosa… Para sembrar el caos.
  • Los descansos. A mi personalmente me gusta más hacer la actuación del tirón, sobre todo cuando la primera parte ha funcionado bien, pero insisto que entiendo que un show en un restaurante o bar se programa con una función final: Hacer caja (nos ha jodido). Por lo tanto, sí puede estar bien realizar dos partes con un descanso en medio, para facilitar así lo que hemos comentado antes a la hora de pedir consumiciones, ir al baño, hablar con otros espectadores, etc. Eso sí, intenta que ese descanso no pase de los 10-12 minutos (aunque no sea una ciencia exacta) porque si no, la segunda parte del show va a sobrar.
  • No juegues a ser artista. Por supuesto que es interesante y necesario que tanto antes como después de la actuación des un feed-back al cómico o que le informes de lo que se va a encontrar. Sin embargo, encuentro normalmente dos acciones que, tal vez con la mejor intención del mundo, son erróneas. La primera es imponer un tipo de material u otro (tipo “puedes contar el monólogo tal de Leo Harlem o del Comandante Lara, que se van a partir el ojete) y la segunda es el querer tomar cierto protagonismo durante la actuación, como jugar a ser directamente monologuista o “subo y hago unos chistes y así ves que soy bueno”. Sí que puede estar bien en un momento dado hacer la presentación del cómico, sobre todo cuando esté viene sólo o no realiza un show cerrado como tal (incluso con música de introducción preparada), pero, al igual que seguramente no te gustará que la gente te diga cómo tienes que preparar tu programación de menús o cómo cocinar, lo mismo pasará en cada gremio. Recuerda que al final, también el cómico es profesional, o al menos debería.
  • Haz fotos, pero cuidado con los vídeos.  Un último detalle antes de hacer el cambio de tercio: Está muy bien que subas fotos, notas, etc. en redes sociales, creo que es fundamental a nivel publicitario tanto para el local como para el propio monologuista y una de las funciones de programar (dar a conocer al local). Pero eso sí, si vas a realizar algún vídeo, directo de Instagram-Facebook, etc. pide primero permiso al cómico, ya que a veces no quieren que se vea su material por internet, al menos en bloques largos. Si te digo la verdad, a mi personalmente me da un poco lo mismo, ya que creo que la visibilidad suma más que resta y que tampoco nadie se va a aprender mi material de memoria ni a copiarlo. Y es más, si alguien ve que es una porquería, pues así se ahorra venir para la próxima. Pero hay que entender que muchos cómicos no piensen así.

Para el monologuista:

  • Señoras que critican el humor negro, pero adoran el caca culo pedo pis. Una especie habitual en estos bolos.

    Adapta el material. Una de las mayores diferencias es que el público de restaurante-cena-evento y el de teatro a veces dista mucho de ser el mismo. En muchos de los eventos, la media de edad es mayor (salvo excepciones) o incluso intergeneracional, con mucho padre con hijos e incluso abuelos-nietos, cosa que pasa muy puntualmente en una actuación “convencional”. Esto puede hacer que chistes que encuentres incluso tontos funcionen de manera espectacular o que algunos de tus “greatest hits” pinchen (no sé si queda feo decir que el humor que funciona más en eventos es de “brocha gorda” ya que viene mucho público no habitual o que incluso ni le gusta el stand-up). Probablemente convendrá (especialmente por el tipo de humor que tengas) que tengas que trabajar con un repertorio específico y diferente dependiendo del tipo de local en el que vayas a trabajar. Igual esto lo encuentras una renuncia a tus principios, pero también vas a una hamburguersería y a un asador y cada restaurante tiene cartas diferentes, ¿no?

  • No te alargues más de la cuenta. Las actuaciones en eventos donde el monólogo no es el foco principal son cortos, o bastante más cortos. Normalmente en cena+monólogo el mismo podrá ser cercano a un show (entre 40 y hasta 60 minutos); en 1 pub una distribución similar, normalmente dividido en 2 actos, pero muchas veces en cumpleaños, bautizos, despedidas de solter@, cenas de empresa, etc. el mismo probablemente no debería llegar ni a la media hora, ya que la gente quiere hablar entre ellos. Lo siento por tu ego, pero tú no eres el protagonista, eres un amenizador en estos casos.
  • Si quieres actuar con regularidad, compra tu propio equipo.  Otro “no es lo que tocaría”, pero hay que entender que existen muchos locales que les gustaría programar puntualmente, pero no tienen la infraestructura adecuada porque no les resultaría rentable o igual hasta lo desconocen (más de uno ha pensado que iría sin ni siquiera micro a contar unos chistes paseando por las mesas, LITERALMENTE). ¿Recomendación si quieres rentabilizar tu actividad? Micro con pie de micro; altavoz autoamplificado (un trasto menos); ordenador portátil para poner música, acompañamiento de sonido en algunos segmentos, imágenes en tv o proyector, alargadores y cables de sobra y por último, tablet-cámara o al menos un móvil apañado para grabarte el audio o vídeo de la actuación, fotos, etc. Da pereza cuando tienes pocas actuaciones, eres estudiante o simplemente vayas justo de dinero, pero te garantizo que vale la pena. Si tienes que aportar tu infraestructura, eso sí, eleva unos cuantos euros (sin abusar) el caché.
  • Llega al local con tiempo. Uno de los mayores enemigos en las actuaciones en estos locales son los imprevistos: Altavoces que no suenan o insuficientes, locales llenos antes de la actuación, enchufes que no funcionan… Y además, en horas a las que no vas a poder ir a una tienda específica o ni tan siquiera al chino de la esquina. Así que conviene en primer lugar hacer si es posible una visita previa o incluso fotos y vídeos del local si no puedes ir (es en otra ciudad o pueblo). Además, un aspecto muy importante que va en el siguiente punto.
  • Contacto regular con los organizadores y pilla info. Habla de las características del local (incluso técnicas como decíamos antes), si no estás en persona mira fotos y vídeos del mismo para visualizar el montaje, así como del tipo de público que vaya a ir para adaptar en medida de lo posible tu material. Por cierto, esto último te puede garantizar el éxito en bolos como cenas de empresa o en pueblos, haciendo chistes a modo de guiño a cosas muy específicas y personales de la empresa (yo diría que más bien es parte del show en sí).
  • Sé proactivo y toma la iniciativa. Por otro lado, también ayuda en la promoción del mismo (aunque pienses que no sea tu obligación llenar el local en sí), comparte en redes sociales los sitios a donde vas a ir o incluso facilita al dueño del local el trabajo teniendo, por ejemplo, plantillas de pósters o vídeos promocionales, algo muy similar a lo de tener equipo de sonido e imagen propio y que, por tanto, también te ayudará a darte un mayor caché. También es interesante que muestres interés por cómo van las reservas, si el local necesita alguna cosa ese día, a qué hora quieren que estés ahí y demás. Tan importante o más que tu propia actuación para desarrollarte como profesional.
  • Déjate de milongas y aterriza. Lo siento. No eres ni Chris Rock ni tan siquiera Joaquín Reyes. Es cierto que en ocasiones nos encontramos con gente que quiere realizar eventos y no tiene ni la más mínima idea de ni tan siquiera lo que es un monologuista (lo que hemos dicho antes de “hazte unos chistecitos”), pero también debemos pensar que igual si no estamos llenando el Teatro Real (o el Auditorium yo que vivo en Mallorca) y estamos actuando muchas veces con públicos que ni llevan a 20 personas, pues tampoco es que seamos unos cracks mediáticos. Yo lo comparo muchas veces con situaciones de futbolistas: El que juega en segunda regional sabe que no va a tener 2 fisioterapeutas y utillero propio, ni lo van a llevar al campo en autobús ni va a hacer ruedas de prensa como si jugase la champions. Sin embargo, a muchos de los cómicos se les llena la boca diciendo cómo tendría que ser un show con cosas que igual sobre la teoría las sabemos todos, pero luego tienen que ser posible.

    Te lo explico fácil y al grano: No te flipes.
  • No juegues a ser restaurador. Lo mismo que hemos dicho en el punto anterior. Todos tenemos nuestra opinión y pensamos en nuestra parte (el del local quiere facturar copas y nosotros petarlo con nuestra comedia) y, si es un trabajo a dos bandas y no nos gusta que nos impongan nuestro material, también podríamos decir lo mismo en el otro sentido.

Y sinceramente, creo que por hoy ya basta. Recuerda que puedes comentar este mismo post, seguirme por redes sociales (Facebook, Instagram, Youtube, Twitter) o incluso contactar para cualquier cuestión que pueda ser de tu ayuda rellenando el formulario que ves aquí abajo. Muchas gracias por haber leído el post entero!!!

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