“Cómo tener éxito escribiendo sketches” de Fernando Erre.

Pese a que, por un lado, el catálogo de libros de escritura cómica en inglés es entre amplio e infinito y que, por otro lado, el español no deja de ser uno de los idiomas más hablados del mundo, parece mentira que hemos tenido que esperar hasta 2019 para ver por fin un libro sobre escritura de sketches cómicos en nuestro idioma. Si además de eso, añadimos que ofrece una visión muy amplia sobre los mismos, con ejemplos de interés, algunos ejercicios y con la experiencia compartida por Fernando Erre, uno de los artífices de “Vaya Semanita” (mítico programa de Euskal Telebista que no se supo adaptar a un canal nacional así como otros productos como “Vaya Tropa” de Cuatro u “Hoy no… Mañana” de José Mota), podemos decir que “Cómo tener éxito escribiendo sketches” es a fecha de hoy una inversión obligatoria para todo aquel que le guste escribir comedia.

Y abro el abanico a comedia en general, no sólo al guión de sketches, porque por ejemplo a la hora de desarrollar stand-up vemos como el “storyteller” (el que cuenta historias en primera persona a partir de situaciones u opiniones) le ha ganado el terreno completamente en los últimos años al “one liner” (el cuentachistes) dado que es un proceso que facilita la creación de material y permite darle un sello mucho más personal al cómico, pero que, por contra, es un género o un formato que muchos no dominamos y al que acabamos rellenando de chistoides para sacar alguna risa.

Y es que, y aquí viene el punto de aplicación práctica, a la hora de desarrollar historias encontramos una serie de nexos en común precisamente con los sketches, dado que ambos no dejan de ser escenificaciones de situaciones cómicas, en un caso con la explicación narrativa como elemento principal (que no único) en el stand-up o los actores, personajes y otros elementos escénicos en los sketches. Por supuesto, si eres escritor de teatro en general o incluso Youtuber, ni falta hace que diga que también te puede servir.

Un libro por el que al menos un servidor ha optado por hacer una primera lectura rápida de tirón (he tenido la suerte de hacer dos formaciones de sketches, una presencial y otra online) y revisar conceptos para luego poder desmenuzar puntos que sean de interés cuando surja el momento o la oportunidad de aprovecharlos: Desde subir alguna pieza más o menos similar a un gag para Redes Sociales, para desarrollar una historia en monólogo o simplemente para que te venga a la cabeza algún referente en sketches que has dejado de ver por inercia (a mi me ha pasado al leer casi al final del libro la reseña de “Key & Peele”).

En conclusión: Una inversión barata (no llega a 20 euros), útil y, encima, entretenida.

Te va a servir para:

  • Entender los mecanismos del sketch cómico.
  • Introducirte de una manera más técnica a los mismos.
  • Aplicar diferentes herramientas del sketch a otras artes como el monólogo, el vídeo, etc.

No te va a servir para:

  • O si piensas que leyendo un libro vas a generar sketches como quien va al baño.
  • Tu apuesta va únicamente dirigida al chiste corto.
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Revisamos “Comedy writing for Late Night TV”

Además de resultar una de las salidas profesionales más importantes para cualquier cómico que se precie (y de bastante más estabilidad que estar dando bolos de ciudad en ciudad con la paliza que ello supone) el trabajo como guionista en programas televisivos o radiofónicos de comedia llama de sobra la atención. Además, el formato más atractivo para el público actualmente es el “late night” (aunque se podría dividir en tonight show – late night o late/late night según el horario de emisión), ya no sólo en Estados Unidos, sino en España donde ha habido un aumento importante de programas en esta línea en los últimos tiempos (El Intermedio, el Hormiguero, Ese programa del que usted me habla, Late Motiv, La Resistencia, el recientemente desaparecido “Wifi Leaks” e incluso otros que guardan similitudes en formato en otros horarios como “Todo es Mentira”).

Y si precisamente, ya sea con el objetivo de trabajar en uno de estos formatos, en crear uno nuevo, aplicar elementos de shows más televisivos para espectáculos en vivo (y no tirar una hora y cuarto de texto puro y duro) o simplemente conocer de qué va esto, tal vez el “Comedy Writing for Late Night TV” de Joe Toplyn sea actualmente el que más se ajusta a ello.

Mientras que otros libros, incluso en español (hace unas semanas hablábamos de “Guión y creación de formatos de Humor en España” que puedes leer CLICKANDO AQUÍ) este se basa casi al 100% en la escritura de los diferentes segmentos que tiene un show de late-night (o lo que en una traducción más literal podríamos bautizar como “piezas”): Monólogos, secciones de invitados, secciones de público, semi-improvisaciones, sketches, piezas de mesa… Y en el proceso creativo de las mismas. Además, van aderezadas con varios ejemplos, como mi favorito durante muchos años: Triumph The Insult Dog, personaje creado para el programa de Conan O’Brien que se basaba en un muñeco de un perro que hacía de reportero directamente insultando a la gente a la que le hacía preguntas. El mismo estaba protagonizado por Robert Smigel, cómico tal vez no de primerísima línea, pero con una carrera digna de elogios.

PUES VER MÁS SOBRE EL LIBRO AQUÍComedy Writing for Late-Night TV: How to Write Monologue Jokes, Desk Pieces, Sketches, Parodies, Audience Pieces, Remotes, and Other Short-Form Comedy

Handicaps:

  • Está en inglés.
  • Lógicamente no profundiza en exceso en cómo desarrollar cada formato.

Ventajas:

  • Es el más específico al respecto.
  • Deja muy claras algunas metodologías.
  • Ofrece recursos de sobra si tienes una base de escritura cómica para empezar a probar segmentos.
  • Incluso habla de cómo preparar un dossier para presentar un proyecto.

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Ian Cognito y otros cómicos que han acabado sus sets amochando.

Si pensabas que lo de que cada semana un cómico sea noticia por ser apaleado en redes sociales ya no se podía superar, te equivocas: Esta semana la noticia viral respecto a los comediantes ha sido que uno directamente la diñó mientras actuaba, y para más inri (nunca mejor dicho), minutos después de hablar de la muerte por derrame cerebral como bloque dentro de su actuación. Ian Cognito (Paul Barbieri), británico de 60 años, se marcó un call-back llevado al límite.

Cognito empezó a encontrarse mal durante su show y de salida se sentó. El público, recordando que hace unos minutos el propio cómico precisamente había tratado el tema llegando a utilizar frases como “Imaginad si muero delante de todos vosotros”, lo tomó como parte del número y se rió confundiendo un infarto real con el acting del británico. Dicho sea de paso, ya sabéis que los anglosajones tienden a un humor bastante más duro y oscuro que los latinos, y ya os podéis imaginar los juegos de palabras en comentarios de redes sociales con el “he killed” (en castellano significaría algo así como “lo petó”).

Una parte de una de las últimas actuaciones de Ian Cognito

Sin embargo, no es el único al que le ha pasado y existen algunos cosas muy conocidos:

TOMMY COOPER

Sin duda, el caso más conocido (y tétrico) es el de Tommy Cooper. También británico, fue bastante popular durante décadas, empezando a destacar a finales de los 40 y ya en plenitud en 50s, 60s y 70s. La vida del mismo era bastante azarosa y ya había tenido algunos antecedentes de infarto (algo mucho más grave hace 40 años que en la actualidad). Así que un día como hoy hace 35 años (15 de abril de 1984) sufrió un infarto en plena actuación televisiva. De hecho, podéis comprobar como de nuevo el público ríe el acto (comprensible por otra parte, mal nos pese) y como el show va a publicidad, de salida, sin nadie que vaya a socorrer a Cooper.

 

Otros casos de las últimas décadas.

Pese a que el caso de Cooper es el más conocido por el impacto que tuvo en su momento, o bueno, si me permitís el macabrerío, un rato después de su momento. Son otros los casos de cómicos que entregaron la mochila directamente en el escenario:

  • Harry Einstein: El padre de Bob Einstein y Al Brooks falleció en pleno Friar’s Roast (tenéis un enlace AQUÍ en el que hablamos del mismo) en el roast de 1958 a la mítica Lucille Ball. Para rematar, se desplomó encima del no menos mítico Milton Berle.
  • Joe E. Ross: Sin relación con Jeff Ross, el cómico sufrió un infarto en 1982 durante una actuación en vivo. Lo peor de todo es que su viuda sólo cobró la mitad del caché… Porque el cómico no terminó el set.
  • Dick Shawn: Con más de 20 películas a sus espaldas (como por ejemplo, “Los Productores” de Mel Brooks) además de shows en directo y otros trabajos, fue en 1987 durante una actuación en la que Dick empezó a tener temblores y serios avisos de su estado de salud. Incluso con la preocupación del público y su propio mánager, que fue varias veces a preguntarle si le pasaba realmente algo, el mismo siguió con el set hasta directamente caer al suelo.
  • Al Kelly, Jodie Edwards, Dirch Passer (Dinamarca), Lasse Eriksson (Suecia) y algunos más que seguro se nos escapan. Esperamos que sean los últimos.

La verdad, a veces pienso que riesgos laborales debería plantear en los shows de comedia tener un botón o mecanismo de emergencia para que el cómico pueda manifestar que algo sucede de verdad y no es parte del número.

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Una muestra del nivel de impacto mundial que generó Charles Chaplin.

Si le damos al ser humano la supuesta longevidad como especie de 3 millones de años, sin duda es escalofriante el cambio a todos los niveles que ha habido en el mundo en apenas los últimos 100, especialmente a nivel tecnológico. De hecho, mientras ahora cualquier chaval graba vídeos con su móvil para subirlos a redes sociales o incluso se profesionaliza con unos pocos cientos de euros, hace poco más de un siglo grabar una película o simplemente una cinta de vídeo estaba al alcance de muy pocos. Además, las limitaciones técnicas, especialmente por la falta de audio (hasta 1927 no encontramos metrajes con sonido propio más allá de poner una pianola de acompañamiento) hacían que el estilo dominante en la comedia fuese el conocido como “slapstick” o comedia física. Y lo que generó Charles Chaplin en apenas unos años tiene una dimensión que a fecha de hoy se nos escapa.

Charles Chaplin era un actor británico que empezó su carrera a los 5 años (hoy sus padres serían demandados por explotación infantil), llegando con apenas 20 años a Estados Unidos con una Primera Guerra Mundial que todavía no asomaba en el horizonte. Esos años los pasó girando como mimo con gran éxito junto a otros actores como Stan Laurel hasta que llama la atención de la productora Keystone, creando una relación con la empresa que nunca fue del todo bien (ritmo excesivo de trabajo, mal pagado, diferencias creativas, etc.) pero que generaría su explosión a nivel mundial.

Es con carreras sofocantes (1914) con la que aparece por primera vez como Charlot para aparecer durante ese año en… 35 PELÍCULAS (pensad que algunas de ellas eran de poco más de 10 minutos)!!! No de las actuales de hora y media de duración, pero estamos hablando de un volumen de creación descomunal, formando parte en 20 de ellas como guionista y 21 como director. Cambiando de estudios pero casi con el mismo ritmo de trabajo, aparece en otras 15 cintas más para Essanay y 12 para Mutual hasta que en 1918 crea su propia productora: First National. Debemos pensar que en aquella época la distribución del cine era diferente al actual, con productoras creando cintas como churros (haciendo cuentas rápido, casi a 1 por semana), colocándolas en los correspondientes distribuidores para prácticamente desentenderse u olvidarse de las mismas.

Ya os podéis imaginar el volumen de facturación y de demanda que resultaría ser Charlot.

¿Qué pasó? Pues que tanto las productoras que iba abandonando como otras quería mantener el negociazo que era el personaje de Charlot, con o sin Charles Chaplin. ¿Y qué hicieron? Pues sacar actores imitando al 100% el personaje. Por ejemplo:

Pelis de Chaplin sin estar Chaplin

La versión cutre de lo que se hizo en su día con “El Cuervo”. En este caso, Keystone aprovechó la propiedad de las grabaciones de Chaplin para los estudios en ese año para estirar una parodia de Carmen del cómico y crear a partir de ella un largometraje o para hacer literalmente remixes de escenas de filmes inacabados (Life) con otras (Charlot, presidiario) y publicar así films nuevos (Triple Trouble). Ojo que con esta mecánica se llegaron a producir varios largometrajes: Charlie Chaplin in a Son of the Gods,  Charlie in a HaremCharlie in the Trenches (1917) – ¡adelantándose por poco a Armas al Hombro (1918)! -, The Mirth of a Nation: A Chaplin Review, The Fall of the Rummy Nuffs… Con un par. Pero ojo, que aún hay más

También encontramos películas simples de animación como “Charley on the farm” donde se imita el nombre de Charlie como si de un Bazar Oriental o de las marcas piratas de zapatillas deportivas se tratase (Lo mismo que todos hemos visto calcetines “Bike” en un Todo a 100, pues ahí andaba “Charley”) supuestamente, muy supuestamente, con el permiso de Chaplin.

Pero sin duda, lo que más llama la atención es la gran cantidad de personas que posteriormente han copiado, totalmente o en parte, el rol de Charlot para diferentes producciones de la época, siendo incluso recogido posteriormente por publicaciones como DVDs (LINK). Este hecho se ha producido con algún personaje más posteriormente (a mi ahora mismo me viene a la cabeza Bruce Lee, en menor medida a Cantinflas y ya en otra manifestación artística, con Elvis Presley), pero deja muy claro lo que fue el británico en su momento… Y lo que era el momento en sí.

Cuando Chaplin perdió un concurso como imitador de Chaplin

Una historia que probablemente has escuchado por ahí fue que Chaplin tuvo tantos imitadores que una vez se presentó a concursar imitándose a sí mismo y que quedó tercero. Pues bien, en parte es leyenda urbana… Porque ni tan siquiera llegó a las finales. Esto que suena tan rocambolesco, fue comprobado por Snope, una página americana que vendría a ser el equivalente a “Maldito Bulo” y que se dedica a desmentir leyendas urbanas. Pues bien, los mismos encontraron tanto algunos recortes de prensa al respeco (LINK) así como la publicación en su día de una entrevista al Chicago Herald Tribune donde el propio Charles contaba la historia, e incluso el fracaso puede tener cierta explicación: En los metrajes de la época la visualización de los films era más acelerado y a trompicones (lo que ahora llamamos frames), lo que provocaba que lo que veían nuestros abuelos, o bisabuelos si eres millennial, no sería exactamente igual en cuanto por ejemplo a ritmo de lo que hacía el actor original, mientras que los imitadores sí imitaban el film.

Por cierto, el ganador fue Milton Berle que, aunque reconocido, tampoco llegó a ser el imitador de Charlot más reputado.

Billy West.

Se dice que una vez que coincidieron el Chaplin original con West, el primero le dijo “eres jodidamente bueno haciendo de mi”. Billy West era un cómico hijo de inmigrantes rusos (nacido como Roy B. Weissburg) que, pese a no haber tenido un gran éxito con personajes propios, sí parecía poseer una gran calidad técnica. A partir de ahí, comenzó en 1916/17 a actuar en films en los que se imitaba el personaje y situaciones de Charlot en sus primeros films, sólo un par de años antes, pero que como habéis podido leer, ya había generado mucho recorrido. Destacar por otro lado que en el papel del malo contaba con Oliver Hardy (el gordo de “El Gordo y el Flaco”) como compañero de reparto. Pensad que el personaje de Charlot era prácticamente un vagabundo que tenía como antítesis a un malo poderoso, buscando actores obesos para tal papel. Posteriormente, Billy quiso desarrollar ya una carrera propia sin ser imitador primero como actor y luego como productor. Fue sustituido por Harry Mann, ya sin éxito.

Billy Ritchie.

Billy Ritchie era un actor de origen escocés más veterano que Charles y con el que coincidió con el mismo en la fase de los estudios Keystone y en la compañía de mimos de Karno. Pues bien, aquí siempre ha habido cierta discusión con el germen del personaje de Charlot, ya que el propio Billy declaró en repetidas ocasiones que era en buena parte responsable de la construcción del personaje (recordemos que hay que diferenciar Charlot personaje de Charlie Chaplin actor) y que, además, los derechos del mismo pertenecían a la productora en sí y no al actor. ¿Qué hicieron en este caso? Pues en 1915, cuando Charlie abandona Keystone, Billy estaba realizando un personaje muy similar en una serie de filmaciones bajo el nombre de Bill Smith y dirigido por quién hace sólo unos meses dirigía las películas de Chaplin (Lehrman).

Aquí siempre nos quedará la duda de ver si los manerismos, aspecto e implementos de ambos personajes al final no dejaban de responder a algún tipo de estereotipo de la época (que seguramente sí) de forma casual o forzada. Y tal vez no lo lleguemos a saber nunca. Es más, incluso algunas voces apunta a que el personaje utilizado por ambos tiene un origen europeo, basado en los números del francés Max Linder. Aquí tenéis un LINK a un vídeo de Youtube con una película del francés de 1912 donde podemos encontrar que, pese a que el personaje guarda diferencias físicas con los “Charlots”, sí vemos una gran similitud en el estilo cómico.

Pese a que hay que reconocer que es muy posible que Billy fuera en buena parte creador del personaje de Charlot (LINK) e incluso hubiera a nivel popular cierta polémica al respecto, recogida en el link que os acabamos de poner. De hecho, hay referencias que sitúan los inicios de Billy Ritchie desarrollando el personaje que luego dio pie a Charlot años antes de los primeros films del mismo y no sería el único caso de plagio de Chaplin: Ya en los años 30 perdió un juicio por copiar “La Violetera” de José Padilla para su película “Luces de la Ciudad” (LINK) y tiene un par de demandas tanto de Konrad Bercovici, escritor que parece ser aportó buena parte de las ideas que luego dieron lugar a “El Gran Dictador” e incluso… El propio hermano de Charlie, Sidney, que en 1921 produjo una película en la que un barbero era confundido con un rey.

Sin embargo, Billy fracasó como intérprete ya que a nivel visual no tenía ni de lejos el encanto de Chaplin (si ves la foto de la izquierda, no deja de parecer un señor ya de cierta edad intentando imitar al no sé si original, pero sí famoso) y de hecho su personaje era claramente más “oscuro” que el de Charlot. Además, parece que el actor no tenía muy buena reputación entre compañeros en el plano personal, aspecto que también corría en su contra.

A modo de curiosidad, decir que el actor falleció prematuramente y de una forma que remata el culmen de su personaje cómico de slapstick: Murió por las consecuencias de un ataque de avestruces. Ni el mejor guionista hubiera planeado eso.

Charles Edward Amador.

Charlot tenía un imitador latino. Algo que ahora mismo puede sonar a gag de “Padre de Familia” fue completamente real, pero con bastantes menos diferencias al estar hablando de cine mudo. Charles Amador era un actor mexicano que se ganó bastante bien los cuartos en Estados Unidos plagiando a Chaplin durante bastante años. De hecho, llegó un punto en el que parece que el original se hartó y acabó demandando al latino.

Amador por lo visto había hecho una copia muy poco sutil de “El chico” titulada “The Race Track” actuando, ojo, bajo el nombre artístico de “Charlie Aplin”. Al perder el litigio allá por 1925 decidió volver a México, lugar donde había ganado fama por sus triunfos en USA y donde, ya que estamos, siguió imitando a Charlot en México, porque total, en esa época no llegaban las noticias, en films como “Terrible Pesadilla”.

El detalle más bizarro de Amador es que, si mientras estaba en Estados Unidos se hacía pasar por Chaplin, cuando fue reconocido como imitador, a su vez se hizo pasar por el anteriormente citado Billy West, creando un caso de suplantación del suplantador o copia de la copia.

Otros:

Podemos encontrar copias internacionales como Charlie Chaplinsky o Charlie Kaplin (Alemania) e incluso se han encontrado ciertas referencias en Japón o incluso en España, donde el actor de origen argentino “Cardo” lo imitó en una filmación que puedes ver unas líneas más abajo, así como también en algunos números de Charlie Rivel. Además, son muchos los actores como Bob Hope que en sus orígenes hicieron imitaciones de Chaplin o personajes que tienen una influencia del mismo muy posterior, como por ejemplo Paddy McGuire (actor secundario) o ya muy posteriormente Chespirito y aquel “Chavo del 8”. Posteriormente ya aparecerían otros actores cómicos con un estilo similar, pero propio, como podría ser Buster Keaton, Oliver & Hardy o Harold Lloyd, que también tuvo cierta relación con Charlot en sus inicios. Eso sí, la aparición de estos actores como producto enriqueció la comedia de la época, con lo que una mera imitación de Charlot ya dejó de tener cabida válida, al menos, a nivel comercial.

REFERENCIAS:

  • El testamento del doctor Caligari. LINK.
  • Los falsos Chaplin. LINK.
  • Urbatorium. LINK.
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Los cómicos tienen tendencia a conductas o rasgos psicóticos. Que vaya una novedad.

Vía: Reuters y a partir de un tweet de La Risistencia.

En la foto: Iggy Rubin poniendo cara de puto loco en la ya famosa intervención de La Resistencia de Movistar. Lo digo así bajito, por si también me retiran el post.

Tener una estructura de personalidad inusual podría ser el secreto para hacer reír a otras personas, dijeron los científicos el jueves después de que una investigación mostró que los comediantes tienen altos niveles de rasgos de personalidad psicóticos.

En un estudio en el British Journal of Psychiatry, los investigadores analizaron a comediantes de Australia, Gran Bretaña y los Estados Unidos y encontraron que obtuvieron puntuaciones significativamente más altas en cuatro tipos de características psicóticas en comparación con un grupo de control de personas que tenían trabajos no creativos. No tenemos datos de España, pero como servidor ya lleva un par de años rodando por circuitos locales y nacionales, creo que podemos aplicarlo con la misma

Los rasgos incluían una tendencia hacia el comportamiento impulsivo o antisocial y una tendencia a evitar la intimidad.

“Los elementos creativos necesarios para producir humor son sorprendentemente similares a los que caracterizan el estilo cognitivo de las personas con psicosis, tanto la esquizofrenia como el trastorno bipolar”, dijo Gordon Claridge, del departamento de psicología experimental de la Universidad de Oxford, quien dirigió el estudio.

Si bien los rasgos en cuestión se conocen como “psicóticos”, dijo Claridge, también pueden representar equivalentes saludables de características como el estado de ánimo, la introversión social y la tendencia al pensamiento lateral.

“Aunque la psicosis esquizofrénica en sí misma puede ser perjudicial para el humor, en su forma menor puede aumentar la capacidad de las personas para asociar cosas extrañas o inusuales o para pensar” fuera de la caja “, dijo.

“Igualmente, el pensamiento maníaco, que es común en personas con trastorno bipolar, puede ayudar a las personas a combinar ideas para formar conexiones nuevas, originales y humorísticas”.

¿Qué cómicos españoles te vienen a la cabeza? A mi unos cuantos.

Los investigadores reclutaron a 523 comediantes, 404 hombres y 119 mujeres, y les pidieron que completaran un cuestionario en línea diseñado para medir los rasgos psicóticos en personas sanas.

Los rasgos calificados fueron “experiencias inusuales”, como la creencia en la telepatía y los eventos paranormales, la “desorganización cognitiva”, como la dificultad para enfocar los pensamientos, la “anhedonia introvertida”: capacidad reducida para sentir placer social y físico, y “no conformidad impulsiva” , o tendencia al comportamiento impulsivo, antisocial.

El mismo cuestionario también fue completado por 364 actores, que también están acostumbrados a actuar frente a una audiencia, como grupo de control, y los resultados de los comediantes y actores se compararon entre sí, así como un grupo general de 831 personas que tenía trabajos no creativos.

Los investigadores encontraron que los comediantes puntuaron significativamente más alto en los cuatro tipos de rasgos de personalidad psicóticos en comparación con el grupo general. Los investigadores señalaron que los más notables fueron sus altos puntajes por falta de conformidad impulsiva y rasgos de personalidad introvertidos.

Los actores obtuvieron calificaciones más altas que el grupo general en tres tipos, pero no mostraron altos niveles de rasgos de personalidad introvertidos.

Me he permitido acudir al pdf del estudio científico completo (tienes un link abajo) y poneros la captura de los datos estadísticos. Os explico un poco: Tenemos tres grupos de studio (comediantes, actores y gente de a pie) a los que se le han propuesto 4 tipos de tests sobre animadversión a la intimidad, experiencias paranormales, desorganización cognitiva y conductas impulsivas. Como veis, los marcadores en todos y cada uno de los casos son bastante significativos, especialmente en el de conductas impulsivas.

Enlace al paper completo: LINK AQUÍ.

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Libro destacado: El entretenimiento en TV: Guión y creación de formatos de humor en España.

El dedicarse, aunque sea a nivel aficionado, a la comedia genera un interés y curiosidad muy potente en ver cómo se desarrollan los formatos de comedia en todas sus manifestaciones (no sólo las actuaciones en directo), tanto por ver qué pasa o cómo funciona un programa de humor en TV o radio e incluso ver cosas que se pueden aplicar en nuestras actividades. Pues bien, “El entretenimiento en TV: Guión y creación de formatos de humor en España” es un elemento interesantísimo al respecto ya que ofrece una excepción al resto de libros que podemos encontrar sobre la materia: Está en español y, sobre todo, pone ejemplos de casos de éxito en España.

Así que para empezar, creo que estamos de acuerdo que muchos de nosotros, con conocimientos en inglés para entender un libro o un especial de Netflix sin problemas, sí que nos supone una descarga mental importante ver algo en nuestro idioma combinado con ejemplos de muchos programas que hemos seguido y nos han gustado durante años (en mi caso, antes de tener intención ninguna de hacer actividades relacionadas con el humor) y nos ayudan a entenderlos.

El entretenimiento en TV: Guión y creación de formatos de humor en España es un con sustancia (pasa de las 350 páginas) y que está dividido en una revisión del entretenimiento televisivo en general para posteriormente adentrarse en los formatos de humor existentes en la primera década de los 2000 en España. De hecho, se analizan programas con miembros del equipo creativo de los mismos como:

  • Formatos de Paramount Comedy: La Hora Chanante, Noche Sin Tregua, Nada que perder, Smonka, etc.
  • Infotainments como Noche Hache o Caiga Quién Caiga.
  • La curiosa adaptación de Camera Café.
  • Buenafuente y los Late Nights.
  • El Intermedio.
  • Homo Zapping.
  • El Club de la Comedia y la llegada del Stand-Up Comedy a España.
  • Los Guiñoles.
  • O el fenómeno vasco de “Vaya Semanita” que no fue lo suficientemente bien adaptado a la programación nacional.

El mismo, aunque viene firmado por Pedro Sangro y Alejandro Salgado, es en realidad una obra bastante coral que cuenta con colaboraciones de personajes mediáticos, como el prólogo de José Miguel Contreras (Globomedia) y epílogo de Andreu Buenafuente o el repaso de los inicios del Club de la Comedia en España realizado por Arturo González Campos combiandos con capítulos redactados por especialistas de la materia: David Muñoz, Joan Grau, Santiago Aguilar, etc.

Lo más bueno:

  • Análisis desde dentro de formatos televisivos de éxito, algunos incluso hoy día todavía en activo.
  • Gran cantidad de referencias para ampliar información.

Lo menos bueno:

  • Hoy día, el gran problema de los libros físicos es que envejecen rápido. Al ser de 2008, lógicamente apenas se presta atención a fenómenos como Youtube o no entran formatos como HBO, Netflix, etc. Una actualización del mismo resultaría espectacular.

Libro: El entretenimiento en TV: Guión y creación de formatos de humor en España (Kaplan)

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Los orígenes del Roast Battle

Tal vez el Roast Battle no sea exactamente el producto de moda en la comedia española en estos momentos (al final sigue teniendo un protagonismo secundario), pero sí la novedad en el mercado y, sobre todo, uno de los principales temas de conversación entre aficionados al stand-up o incluso los propios cómicos. Tanto en modo competición (con las versiones más famosas de Jeff Ross en USA y Jimmy Carr en Reino Unido), como en modo “homenaje” a una persona (en España los especiales del Gran Wyoming, Santiago Segura o  José Mota, básicamente humoristas, mientras que en USA se ha tirado por celebrities en general como David Hasselhoff, Charlie Sheen, Pamela Anderson, Donald Trump – antes de ser presidente – o Justin Bieber) como incluso en una versión a medio camino entre ambos formatos, tal y como se ha hecho en España para Comedy Central, sin duda, esta especie de “pelea de gallos” de rap a base de chistes gusta.

Actualmente ya encontramos Roast Battles en modo show en vivo tanto en Madrid como en Barcelona y desde este abril en Palma de Mallorca (ya os contaré cosas en unos días), pero los orígenes de la Roast Comedy van algo más allá:

NEW YORK FRIARS CLUB ROASTS:

El New York Friars Club (LINK A SU WEB) es una especie de hermandad o club todavía en activo y ya con más de un siglo de existencia. El mismo, ubicado actualmente en un edificio bastante cercano a la zona sur de Central Park y apenas a unos metros de la Trump Tower o de la mítica Tiffany’s, contaba básicamente con famosos, ricos y artistas de Broadway como parte de la misma y que actualmente cuenta hasta con un festival de cine cómico.

A mitad del siglo pasado tienen la iniciativa de homenajear anualmente a alguno de sus miembros, pero de una forma bastante pintoresca: El miembro, digamos, honrado cada año, era “asado” (traducción literaria de “roast” que le hace perder bastante empaque, dicho sea de paso. En español también podemos encontrar el término “brindis cómico”) por parte del resto recibiendo frases ingeniosas que se metían con aspectos reales de su vida, costumbres, manías, etc.  En 1949 se hace el primer experimento con el francés Maurice Chevalier y ya en 1950, los dos primeros roastees fueron cómicos muy destacados de la época: Sam Levenson (curiosamente profesor de español antes de dedicarse a la comedia) y Joe E. Lewis.

Los Roasts se convierten en un evento del que todo el mundo habla pero muy poca gente puede ver. Al menos hasta finales de los 60, cuando la NBC empieza a emitir por televisión los mismos. Entre 1998 y 2002 Comedy Central hace un contrato de 5 años con el Friars Club y retransmite estos roasts a modo de 1 por año (Drew Carey – showman que hasta se atrevió a aparecer en la WWe -, Jerry Stiller, Rob Reiner, Hugh Hefner – sí, el de Playboy – y el mítico Chevy Chase por este orden). Al finalizar el mismo, la cadena opta por crear sus propios roasts con una periodicidad similar (no regular) con famosos que no tienen por qué ser cómicos, de ahí los nombres que os hemos citado antes, siendo el más reciente el de Bruce Willis.

Si queréis saber más sobre el mismo, existe un libro recopilatorio de los mejores chistes “Friar’s Club Encyclopedy of Jokes”; un documental titulado “Let Me In, I Hear Laughter: A Salute to the Friars Club” del año 2000  escrito y dirigido por Dean Ward que da una visión de este fenómeno originalmente tan elitista y underground a la vez. Os dejamos algunos de los nombres de famosos roasteados más populares o sobre los que podemos encontrar vídeos online disponibles con cierta facilidad:

  • 1952: Rocky Marciano
  • 1955: Humphrey Bogart (LINK A AUDIO EN YOUTUBE).
  • 1962: Johnny Carson (Que nos dará pie para hablar de Groucho Marx)
  • 1963: Jack Benny (LINK A VÍDEO)
  • 1964: Nat King Cole y Sammy Davis Jr.
  • 1971: Jerry Lewis, que repitió en 1986 y 2006.
  • 1973: Dean Martin (LINK A VÍDEO).
  • 1989: Bruce Willis
  • 1991: Richard Prior (LINK A VÍDEO).
  • 2010: Quentin Tarantino

Y oye, viendo la que está cayendo últimamente en España con la comedia y los límites del humor, podrás pensar “vaya diferencia con Estados Unidos, ahí van a saco y nadie se lo toma a mal y no hay movidas de este tipo”. Pues no, incluso en los Roasts, donde se supone que no deberían haber límites sí ha habido problemas. Fue en el año 1993, cuando la homenajeada del Friars Club era una de las actrices del momento, Whoopie Goldberg. Pues bien, el MC del mismo fue Ted Danson (el de Cheers, para los que somos catetos en esta materia) con el que la propia actriz tuvo una relación de pareja. Pues bien, Ted tuvo la “genial” idea de aparecer pintado de negro y repetir hasta 12 veces la palabra “nigga” (término despectivo hacia los negros). De hecho, si eres aficionado a la comedia conocerás el tabú sobre el término e incluso como gente como Louie CK han hecho referencia en sus rutinas de stand-up.

Por cierto, yo también he buscado ese momento y creo que ha sido eliminado de todas las vías de distribución más o menos públicas.

GROUCHO MARX COMO REFERENTE DE LOS CHISTES DE ROAST COMEDY

En Estados Unidos han salido auténticos especialistas en el Insult Joke, base sobre la cual se desarrollan los chistes de las Roast Battles. Gente como el antes citado Jeff Ross, Lisa Lampanelli, Don Rickles (fallecido en 2017), Robert Smigel (que le vamos a hacer un pequeño homenaje para cerrar el post) o uno de los top en la comedia USA de los 80s: Andrew Dice Clay. Pero vamos a ir un tanto más atrás.

Mientras que a autores como Shakespeare son referenciados por algunos textos o segmentos satíricos y con bastante mala uva, creo que el primer maestro del Roast Joke mundialmente conocido es Groucho Marx. Esta facilidad para el humor faltón a costa de insultar al prójimo o así mismo fue uno de los sellos marca de la casa del mayor de los Hermanos Marx. Incluso aunque no seas un fanático de la comedia, seguro que habrás oído hablar de frases como “no mire ahora, pero en esta habitación sobra alguien… y me parece que es usted”; “cariño ¿En qué cárcel me dijiste que te enseñaron a preparar esta sopa?”; “he disfrutado mucho con esta obra de teatro, especialmente en el descanso”; “jamás olvido una cara, pero en su caso estaré encantado de hacer una excepción” o “nunca pertenecería a un club que admitiera como miembro a alguien como yo” (VÍDEO DEL MOMENTO EN EL QUE ENUNCIA ESTA FRASE) que iba precisamente dedicado a su renuncia al Friars Club. Y mejor ya paro. Muchas de ellas son utilizadas hoy día casi a modo de refranes y han generado una gran cantidad de momentos míticos en sus películas. Ahí van unas cuantas en versión original.

 

En el siguiente vídeo vemos a Groucho Marx, ya setentón y con un aspecto que a mi me ha recordado curiosamente a Tip (Sánchez Polack), fue uno de los padrinos y colaboradores puntuales en el Late Night por excelencia: El Tonight Show de Johnny Carson (que duró nada menos que 30 años en antena). Pues bien, el icónico humorista aparece en un evento homenaje al presentador del Friar Roast de 1962 y se marca 5 minutos de discurso a los que tal vez hoy día podemos estar más o menos acostumbrados, pero que en su momento fueron todo un acontecimiento (ahí creo que es importante poner las cosas en contexto).

Este tipo de apariciones de Groucho fueron habituales en sus últimos años de vida, aquí tenéis otro vídeo en el que es entrevistado por el que en aquel momento era uno de los cómicos de moda (1973): Bill Cosby. En el vídeo suelta alguna que otra respuesta antológica a las preguntas de Bill (quiero pensar que pactadas), como su opinión sobre el propio Cosby o la creencia en la muerte antes de la muerte (mejor echadle un ojo al vídeo).

Para cerrar la tanda de vídeos no sobre Roast Battles, pero sí sobre el humor basado en el insulto ingenioso me he guardado un vídeo de “Triumph, the Insult Dog”: Una especie de reportero del programa de Conan o’Brien que fue el primer vídeo que me llegó por Youtube y que se convirtió en viral antes de existir los vídeos virales con su visita al estreno del “Ataque de los Clones” de la saga Star Wars, nido de frikis, dicho sea de paso, fácilmente insultables. Creo que vale la pena dedicarle 10 minutos.

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El desarrollo de canciones cómicas en shows de comedia.

La canción cómica consiste en desarrollar una estructura de sketch dentro de una canción, ya sea original o versionada. Es un recurso bastante utilizado en programas de televisión y en comediantes de forma ya más específica como parte de dinamización (como por ejemplo podemos sin salir de España ver en espectáculos de Luis Álvaro[1] o Marcos Mas[2]) o eje del show (Ver: Especial en Netflix Adam Sandler o cualquiera de las películas de los Monty Python) e incluso gente que se ha dedicado exclusivamente a la canción cómica (desde niño siempre me llamaron la atención algunos temas de Weird Al Yankovic[3]) consiguiendo viralizar alguna de ellas como el rant del Canon de Pachelbel de Rob Paravonian[4].

Según la web Gold Comedy[5], encontramos cinco formatos de canción que suelen funcionar con bastante éxito: Parodias, desarrollo de una historia, desarrollo de un personaje, canciones sobre un hecho inapropiado (como una canción de amor hacia una desviación sexual, cuidado aquí con los límites del humor) o sobre algo que nos moleste o cabree (lo que en inglés se conoce como “rant”).

A partir de ahí, tenemos que buscar sobre qué va la misma (lo que vendría a ser la temática del sketch) bajo el “¿Qué pasaría sí?” tan habitual y, a partir de ahí, definir esta premisa, ya sea en la introducción hablada o en la primera estrofa.

  • El protagonista debe ser la persona que tiene el punto de vista. Si piensas en muchos programas de sátira política, las canciones suelen ser historias desarrolladas a partir de hechos protagonizados y cantados por los propios políticos.
  • Buscar un motivo por el cual se presenta la canción.
  • El título debería ser lo más esclarecedor posible sobre la idea que vamos a desarrollar. Incluso dicha idea o concepto en el desarrollo del sketch musical conviene que vaya incorporada en el estribillo o en algún punto estratégico de la estructura de la canción, como puede ser la primera línea de cada verso, a modo de repetición (ya sabemos que la repetición de un concepto absurdo puede ser un gran generador de comedia si está bien explotado).

Podríamos establecer una especie de esquema o ficha de la canción contemplando todos los elementos que hemos citado y, a partir de ahí, trabajar con ella. Sí que resulta interesante (como cualquier sketch) partir precisamente de la situación-premisa y del punto de vista como lo realmente divertido. Muchas veces he intentado generar situaciones (bloques de stand-up o sketches) a partir de un chiste que me ha gustado mucho y, en este caso, están abocados casi siempre al fracaso, al menos como historia.

Y una vez tenemos todo esto, generamos la estructura de la misma:

  • Si no eres un experto musical, opta por versionear canciones conocidas. Y si cantas igual de mal que yo en ciertos tonos, cántalo mal a propósito u opta por el rap, que es un estilo que no necesita de una gran entonación.
  • Respeta la métrica y la estructura de rimas (AABB, ABAB, ABCB, ABCC, etc) igual que se haría en una canción normal. Eso sí, en las rimas, la imperfección es un elemento cómico que suele funcionar bastante. Por “imperfección” me refiero al hecho de forzar una palabra que realmente no rima con la que corresponde para que lo haga (vamos, forzar una rima mal hecha).
  • Ten un diccionario de sinónimos a mano. A fecha de hoy, una ventana en el navegador del ordenador o móvil abierta a tal efecto. Basícamente porque una vez escritos los chistes, una de las cosas más complicadas al pasarlo a canción es encajar métrica y rimas.
  • Utiliza las estrofas de la canción para desarrollar chistes sobre el concepto de la misma y el estribillo, tal y como hemos dicho, para recordar la premisa de la canción.
  • Aprovecha la misma en momentos puntuales (preferentemente especificándolo antes y/o sólo en el estribillo o hacia el final, más que nada para que el público no se venga muy arriba y acabe heckleando), la interactuación del público.
  • Puedes finalizar la misma buscando un chiste que sea un segundo punto de giro. En el especial de Adam Sandler antes citado se explota durante toda una canción la peste que echa un coche de Über para finalizar con un giro destacando que en realidad el que se había cagado era el propio Adam Sandler.

El libro “How to write funny lyrics” de Michael Pollock[6], director de comedia musical nada menos que en Second City, te puede servir para ampliar todo lo que te comentamos aquí en caso de querer desarrollar temas cómicos con base musical.

[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Luis_%C3%81lvaro

[2] https://elterrat.com/tag/marcos-mas/

[3] https://es.wikipedia.org/wiki/%22Weird_Al%22_Yankovic

[4] https://www.youtube.com/watch?v=ybe4P9fbeqA

[5] http://www.goldcomedy.com/resources/5-kinds-funny-songs-write/

[6] How to Write Funny Lyrics: The Comedy Songwriting Manual

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Stand Up Put Downs, el libro sobre hecklers.

Rufus Hound es un cómico británico nacido en 1979 que incluso os puede sonar por sus intervenciones en series como el remake de Doctor Who, así como diferentes programas de radio y televisión en UK o incluso un especial de stand-up en DVD (sí, todavía en DVD) bajo el título de “Being Rude” (Ver aquí).

Bajo el título de “Stand Up. Put Downs” se ofrece una guía rápida con diferentes formas o ejemplos de chiste más conocidos para fulminar a los heckerls. ¿Qué es un heckler? Pues básicamente es la persona del público que empieza a interrumpir un show de comedia, ya sea con voces o con cualquier otro tipo de actitud o expresión. El propio manual habla de los diferentes tipos de hecklers que podemos encontrar en un espectáculo, sus motivaciones e incluso una serie de herramientas prácticas para trabajar con ellos más allá de los propios chistes.

Aparte de citar unos cuantos chistes, creo bastante interesante comentar antes ciertas pautas que he encontrado importantes. Y es que muchas veces sabemos de los “put downs” (chistes rápidos sobre el propio heckler para “enterrarlo”) y queremos ponerlos en práctica cuando en ocasiones no es necesario o incluso nos dan un resultado peor que mantener el propio terrorista de comedia.

¿Qué cosas debo tener en cuenta con el heckler?

1- ¿Es necesario ir a por él o incluso parar la dinámica del show? Hay que saber diferenciar entre gente que hablar porque se acaba de incorporar al show (muy habitual al principio de bolos en restaurantes o bares) de la persona que interrumpe constantemente con sus comentarios o gestos. Es más, recomendamos no buscar una interactuación con el heckler si no se convierte realmente en un condicionante o desviación de la atención seria. A veces, simplemente con no darle conversación cuando comentan algo en voz alta, ya es suficiente. Como se dice por ahí: Don’t feed the troll (nunca alimentes al troll).

2- Localizar y diferenciar el tipo de heckler. Hay hecklers incluso bien intencionados (aunque errados en la ejecución). Que incluso creen que interactuando forman parte y mejoran el show y no entienden que esa interactuación fuera del momento en el que la necesite el cómico es más un estorbo que una ayuda. Otra cosa es cuando ya hablamos de borrachos o gente que se ha indignado mucho porque se ha tomado en serio algún chiste o parte del set y se convierte en un incordio constante.

3- No darle nunca el micrófono ni el dominio del show. Las intervenciones tienen que ser cortas y, salvo excepciones muy puntuales, cualquier tipo de conversación larga con un heckler no nos va ayudar nada. Darle el micro puede ser una forma fantástica… De que acabe el espectáculo antes de hora.

4- Piensa que en el fondo nunca sabemos cuándo va a parar. Lo dicho, podemos ver vídeos de “put downs” míticos o los que creemos a partir de leer el libro, pero no hay que engañarse a nosotros mismos: Muchas veces puede pasar que ese chiste, por mucho punch que tenga, igual lo que provoca es una respuesta más grave por parte del heckler.

5- Hay que responder rápido. Piensa que el texto lo llevamos ensayado chiste por chiste (bueno, deberíamos) y que el responder a un heckler responde de algunos aspectos aleatorios o individuales que debemos crear en apenas un par de segundos. Un recurso muy utilizado es hacer un par de preguntas a la persona (como por ejemplo su nombre) para hacer un vistazo rápido a características del propio individuo o incluso a nuestra propia galería de chistes preparados para estos casos.

¿Puedo tener mi propio batería de chistes anti-hecklers preparada? Pues personalmente más que poder, deberíamos. Insisto, eso sí, en que tampoco debería ser un recurso del que debamos tirar así como así y porque nos vengamos arriba, más que nada porque hay un riesgo grande de, en caso de precipitarnos, que nos salga el tiro por la culata. Normalmente creo que el punto en el que tiene que recibir un heckler es cuando el público se empieza a cansar del mismo. Básicamente porque de esta manera, a poco que nuestro put-down sea ingenioso, claro o directo, van a estar de nuestro lado. En caso contrario, podemos tener las de perder.

Algunos put-downs famosos recogidos en el libro:

  • “Está muy bien que hayas donado tu cerebro a la ciencia, pero deberías haber esperado a morir primero”. Arthur Smith
  • “Puede alguien ponerle algo en la boca antes que yo. Es que para lo que yo quiero, primero tendría que cagar”. Rufus Hound
  • “Ay, recuerdo cuando tomé mi primera cerveza”. Steve Martin sobre un heckler borracho.
  • “Bollera (heckler)”. “Sí. Soy lesbiana. El próximo cómico es negro, se lo vas a recordar también?”. Rhona Cameron
  • “Lo siento. No te entiendo. No hablo idioma orco”. Brendan Dodds.

E incluso algunas respuestas más trabajadas sobre el propio heckler

¿A qué te dedicas?

Soy carpintero

Ostia, pues justo estaba ahora pensando “ojalá tuviera un martillo”.

Howie Mandel

El libro: Stand-Up Put-Downs

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Emilio Aragón siendo el precursor (casi) de sí mismo del stand-up en España.

Seguramente si tuviéramos que poner un “Top 3” de las personas que más han innovado la televisión de entretenimiento en España, estos serían Emilio Aragón, Alfonso Arús y Pepe Navarro. Mientras que de Arús ya hablamos hace poco y volveremos a hablar con uno de los especiales de radio y Pepe Navarro lo vamos a dejar unas semanas a ver qué podemos preparar de interés, hoy le toca el turno a Emilio Aragón y a un vídeo que, sinceramente, me he topado de casualidad en Youtube.

Emilio Aragón fue capaz de actualizar el concepto de “entretenedor” (bonito palabro) de toda su saga familiar y llevárselo a un estilo mucho más similar al de los grandes cómicos a la americana: Capaces de presentar programas, interpretar papeles en sketches y series o incluso dedicarse a la música. Obviamente hablando de finales de los 70s y principios de los 80s para poder permitirse viajes de meses a Estados Unidos para ver, asimilar y ser capaz de importar todo aquello hay que tener una capacidad económica detrás importante, ya que estamos hablando de tiempos en los que no es que no hubiera Netflix, sino que directamente en España prácticamente nadie conocía la existencia de los circuitos de stand-up o de programas como Saturday Night Live, que a fecha de hoy siguen en muy buen estado de forma después de petarlo más de 4 décadas. Pero también hay que saber hacerlo y, sobre todo, adaptarlo al mercado español con éxito y en muchas disciplinas.

Y a partir de ahí encontramos tanto adaptaciones directas de formatos de otros países (VIP en todas sus versiones, producto bastante bien amortizado en Tele5, dicho sea de paso o el todavía a fecha de hoy añorado “El Gran Juego de la Oca”), otros más castizos como “Saque Bola” (programa de chisteros de Canal Sur) y otros como “Ni en Vivo ni en Directo” supuestamente de formato original, pero con unas reminiscencias bastante obvias a programas como el citado SNL, incluso adaptando una de las frases más conocidas de Chevy Chase el “Soy Emilio Aragón y usted no lo es” o los bailes esquizoides de Jerry Lewis (LINK) en plena Rambla del Hospitalet y que sirvió para que algunos mallorquines supiéramos que había oficinas de la Banca March fuera de la isla (para que los millenials hagáis cuentas del nivel de inocencia de la época). Por cierto, hace unos años la propia Globomedia directamente franquició Saturday Night Live y se trajo el formato a España con todos sus elementos originales, menos el éxito (aunque también hay que decir que ya querría Cuatro ahora mismo las audiencias que hacía SNL). Ya en el momento en que un programa que se llama “saturday” se hace en jueves, todos sabemos que no iba a ir bien.

Aquello, sin ser un éxito rotundo, supuso un formato revolucionario al menos en España y dejó un par de elementos que incluso a fecha de hoy todavía mucha gente recuerda, como el running gag de “Siga la línea blanca” (LINK) o el “Menos samba e mais trebalhar” (LINK), siendo presentado por el periódico El País en su día como “TVE emite hoy una serie de humor a imitación anglosajona” y no dejando el show del ya ex-Milikito en no muy buen lugar. Debemos pensar que en el año 83-84, por poner unos cuantos ejemplos, Martes y 13 todavía eran trío y ni habían realizado el sketch de “Encarna de noche” y ni tan siquiera habían salido programas como los de la Trinca, Gurruchaga, etc. que a fecha de hoy ya suenan muy añejos.

Pues bien, precisamente en este programa, allá por el 84, decide sacarse de la manga (o del bloc de notas de sus viajes) el formato stand-up que no aparecería de forma consistente en España hasta 15 años después por su propia productora Globomedia (aparte de Paramount Comedy, claro), para abrir el programa de dicha semana (se emitía los domingos) con este pequeño bloque hablando de los divorcios. Bloque por cierto bastante bien hecho para lo que podría haber sido en aquel momento. Tal vez ahora algunas frases suenan bastante rancias y machistas, pero hay que entender la situación de la época, pero hay que reconocer que las estructuras de giros, reglas de tres y los chistes en general son incluso mejores que muchos de los monólogos que crearon bastante después para El Club de la Comedia, cosa comprensible por la cantidad de texto que había que generar cada semana.

LINK: Estreno de “Ni en Vivo ni en directo” en el País (CLICK AQUÍ)

LINK: Programas completos de “Ni en vivo ni en directo” de la web de RTVE. (CLICK AQUÍ)

LINK: Especial “Cómo nos reímos” (CLICK AQUÍ).

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