A algunos os sonará el nombre de Henry Rollins por Black Flag, uno de los grupos míticos Punk ochenteros de la escena de Washington, otros (como es mi caso) de la posterior Rollins Band, con un estilo más entre Hardcore o Metal e incluso otro por sus colaboraciones o participaciones en diversas series (destacando Sons of Anarchy), pelis (como incluso alguna de la saga Batman) y en varios de los filmes de Jackass. Y ya de paso, algunas idas de olla no tan conocidas y bastante más oscuras como un caso sin resolver del asesinato de su amigo Joe Cole o intentar producir un disco para el asesino Charles Manson mientras este estaba en la cárcel y por el que llegó a recibir amenazas de muerte.

Sin embargo, una de las pasiones del ya casi sesentón artista ha sido siempre la de los discursos públicos. Comenzó con un formato bajo el nombre de “Spoken Word” a mediados de los 80s en los que contaba sus experiencias personales y, sobre todo, profesionales, con muchos menos tintes humorísticos para posteriormente ir evolucionando y acabar creando shows específicamente de stand-up o, dentro del concepto de contar anécdotas de sus giras, un formato que podemos considerar muy cercano al mismo en un segmento del show, que a veces llega a durar 3 horas (se ve que el señor se gusta).

Si nos ponemos desde el punto de vista más crítico y purista, la verdad es que tanto su timing, chistes, etc no van a ser los mejores del mundo, de hecho, es un tipo que personalmente evita que le caiga la etiqueta de humorista aunque ya hoy día la haya utilizado hasta la Wikipedia para dirigirse al mismo. Tal vez si hubiera empezado una carrera estrictamente como cómico ni de lejos hubiera llegado a llenar un teatro como el que podemos ver en el vídeo, pero, sinceramente, no deja de ser muy curioso para muchos de los que formamos parte de una generación, ver a un tío con una imagen que puede ser incluso agresiva ponerse a contar anécdotas e historias personales durante una hora.

De hecho, mientras ya muchos lo catalogan como stand-up, el declaró que: “Tal vez tengo más ritmos cómicos en lo que digo en estos días, pero nunca he considerado lo que estoy haciendo como un espectáculo de stand-up al suo”, explica. “Todavía los llamo ‘Spoken Word’. Entonces, cuando la gente me pregunta si soy comediante o no, siempre me burlo de mí mismo. Solo soy un tipo nervioso que habla a una velocidad alta. Entonces, básicamente, solo soy un periodista. Soy contando a la audiencia historias de lo que he visto y de todos mis viajes. Viajo por todo el mundo buscando grandes historias “.

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