1- Reservo en Ryanair. Un horario muy raro, las 6.25, pero es que es bastante más barato que el resto. El mismo día del vuelo caigo que a esa hora no hay ni metro o bus para llegar al aeropuerto y tengo que darle la alegría al acompañante de turno o directamente ir en taxi. De hecho, hago cuentas y me sale más caro el trayecto de mi casa en un barrio en plena ciudad al aeropuerto que en el propio pasaje.

2- Problemas con el vuelo. En realidad, tampoco es un problema sobrenatural ni algo que en realidad no estuviera en las condiciones. Un retraso de temporada alta, una maleta que no tiene las medidas y que ya había intentado colar en otras ocasiones o un niño llorando durante todo el vuelo. Seguro que con otra compañía no lo haría.

3- Me cago en todo y publico en Redes Sociales que son unos hijos de puta. Porque siento que mi dignidad ha sido ultrajada y no me merezco el trato recibido. De hecho, del cabreo he mandado a la mierda a 2 clientes y a otros 3 que han venido a pedir información al centro. Pero por el cabreo puntual, yo tengo mucho mejor servicio de atención al cliente que el idiota del mostrador.

4- Pasan dos semanas. Tiempo suficiente para haberlo comentado con amigos, en el bar y otras 4-5 veces en Twitter y Facebook, entrando cada 10 minutos a ver si en algún momento el post se hacía viral. Pero también es verdad que a los 3 días ni me acordaba de mi trauma por el que se me iba la vida.

5- Busco otro vuelo. Pues nada, que me han dicho de ir dos días a Madrid y ya que tengo el descuento de residente, para allá que vamos. Vuelo número 8 en lo que llevamos de año. Eso sí, que conste que estoy a tope con el ecologismo y que tiro los periódicos al contenedor azul.

6- Miro precios en webs y compañías. Me lo rastreo todo, aunque sé que desde hace años en realidad todas las webs de vuelos te vienen a cobrar lo mismo. Después de buscar incluso en las webs de las compañías, pero nada, igual 3-4 euros de diferencia. Bueno, miento. He visto casi a la mitad de precio, 35 euros en lugar de 60, pero es que es a las 6 y 25 de la mañana y con Ryanair. Un coñazo, lo que si me apaño… Joer, y encima tengo que pillar hotel y entradas. Bueno…

7- Vuelvo al paso 1. Y vaya repitiendo los mismos hasta volver a llegar al mismo y seguir en bucle forever.

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