En un reciente artículo[1], Scott Dikers, creador de The Onion (revista cómica de referencia a nivel mundial) citó que todos los chistes pasaban básicamente por 11 tipos de filtro. Estos filtros los puedes encontrar explicados y desarrollados en su libro “How To Write Funny”[2]

Pese a que The Onion es una publicación gráfica (impresa o por internet) y que no corresponde exactamente al monólogo, vamos a listarlos porque creemos que pueden ser de tu interés a la hora de ver-elegir cuales pueden ir más contigo.

Recientemente he tenido la oportunidad de ver los cursos online de La Llama School[3] (más que recomendables si te quieres iniciar de forma multidisciplinar en la comedia), en la que Kike Pérez de El Mundo Today (que no deja de ser un tanto la versión hispana de The Onion) destacaba que pasar cualquier idea satírica por estos 11 filtros te debería generar contenido cómico de calidad en alguna de sus vertientes.

  1. Ironía & sarcasmo. Decir lo contrario de lo que queremos decir. Dicho sea de paso, una gran fuente de problemas en Redes Sociales como Twitter.

El sarcasmo es el lado oscuro de la comedia, el chiste utilizado con el objetivo de ridiculizar al sujeto del chiste. No sólo persona, sino (muy habitual) modas, tendencias, objetivos, etc.

Aunque no tiene por qué ser utilizado en esta vía todo el rato, en el momento en el que estoy escribiendo esto hay cierta moda-tendencia por el Roast o Brindis (traducción más castiza) en el que directamente se busca el insulto como forma de reto de ingenio entre cómicos o hacia un invitado concreto. A pie de página te dejo este enlace[4] en el que hablamos de los orígenes y aparición del mismo.

Ilustración 1 Diagrama del sarcasmo tomado vilmente del manual de Bizarro y Polonyi tomado a su vez también vilmente de internet.

  1. Actuar en concordancia con el personaje. Lo que hemos citado como coherencia. Por ejemplo, si soy desafortunado en relaciones de pareja (tópico que no se acaba nunca) las mujeres que salgan conmigo o me van a dejar ellas o las tendré que dejar yo en circunstancias traumáticas.

Por ejemplo, si antes estábamos hablando de la ironía y el sarcasmo, este tipo de chistes serán más coherentes con un perfil de personaje más cabrón (piensa en el doctor House, en Mauricio Colmenero de “Aída” o en Jeffrey, el criado de “El Príncipe de Bel-Air”) que con uno inocente o adorable.

La importancia de la Voz Cómica a fecha de hoy es un elemento diferencial que, tal vez, al principio, le damos mucha menos importancia de la que debe.

  1. Referencias. Muy habitual en series como Los Simpsons o Padre de Familia, donde surgen regularmente referencias a elementos de la cultura popular como películas, otras series, famosos, etc.

Este tipo de referencias sirven para marcar un contexto rápido que consiga que el espectador entienda rápido dónde está la comedia, siendo un elemento clave que también se combina con los otros que estamos trabajando en este capítulo.

  1. Shock. Relacionado con el humor por sorpresa, ya bastante explicado en puntos anteriores.

Es más, podemos decir también que el tabú social es uno de los elementos creadores de comedia más primitivos que existen. Es muy normal que al principio acabemos tirando de humor guarro en nuestros primeros chistes o que incluso, surjan muchos cómicos jóvenes que opten un poco por humor negro de chichinabo (poner a cualquier chiste muertos, enfermedades, incesto, etc) como forma rápida de sacar comedia… Y de paso, decir que es porque la gente no quiere humor negro cuando fracasan.

Por ejemplo, el éxito en décadas anteriores de gente como George Carlin[5] viene en gran medida por atacar precisamente tabús sociales como en “Seven Words You Can Never Say on Television”[6].

  1. Parodia. Imitar algo conocido, cambiando un elemento del mismo. Por ejemplo, un vídeo de unos gatos imitando a The Beatles o de unas señoras mayores disfrazadas como si fueran un grupo heavy.

La parodia no requiere de una gran imitación (basta que veas la caja que ha hecho en estos últimos años Joaquín Reyes), pero sí debe permitir que el elemento original con el cambio propio de la parodia genere un choque de contextos suficiente como para ser cómico en sí.

Esto es muy fácil de entender volviendo a la referencia de Joaquín Reyes, en las que coge personajes históricos, actores, escritores o incluso políticos para pasar a mezclar los elementos más característicos tanto con aspectos muy cercanos y cotidianos con un acento manchego que incluso al principio te puede descolocar.

  1. Hipérbole. El recurso cómico por excelencia. La exageración de un hecho, frase o situación se utilizará para ridiculizarla e incluso para quitarle importancia.

Aquí se me plantean tres filosofadas baratas que me gustaría exponer (y que puedes comentar siempre que quieras):

  • La propia hipérbole marca muy bien que algo es cómico. Curiosamente, cómicos con una performance e incluso personajes más grotescos e irreales tienden a tener menos problemas con los “límites del humor” que otros que sueltan barbaridades mucho más graves que otros que lo hacen desde un personaje que se pueda considerar más serio.
  • Si te vas a la base, los cómicos de los que incluso te puedes avergonzar no son tan diferentes de los que idolatras. Esto da para capítulo aparte, pero esa tendencia a desprestigiar humoristas de décadas anteriores o, sin ir más lejos, los chisteros, creo que al final es producto de una falta de capacidad/vista por la persona que lo hace.

Hasta el chistero de tasca andaluza utiliza recursos muy parecidos a un Rod Dangerfield de turno. Eso sí, en un contexto social bastante diferente que es lo que probablemente te lo pueda hacer parecer rancio.

  • La exageración puede ser un grado para regular y mejorar muchos chistes que vayas probando. Tal vez algunos no funcionen porque se pasan por exageración de lo verosímil (dentro del contexto), mientras que a otros igual precisamente les va a faltar esa fuerza que le da la hipérbole.
  1. Juegos de palabras. Ya comentados en capítulos anteriores y desfasados en su forma explícita, pero no tanto cuando le añadimos más elementos.
  2. Analogías. La analogía es una de las herramientas más potentes a la hora de satirizar un concepto. La misma consiste en buscar dos elementos que puedan resultar muy lejanos e incluso antagónicos, buscar sus puntos en común y trazar el chiste, escena o incluso bloque destacando esas semejanzas.

Como te estás dando cuenta, la comedia puede cambiar de expresiones, pero no tanto en la base.

  1. Sinsentidos. Puede ser útil en Standup si mantenemos un personaje de loco durante todo el set. Al final de este texto te pongo un par de ejemplos para que puedas buscar por internet.
  2. Meta Humor. O lo que algunos llaman post-humor. Es una expresión cómica en la que lanzamos un chiste y generamos otros situaciones o chistes a partir del mismo (en cierto modo, tags o dobles remates) como ver qué pasaría en ciertas situaciones si lo dicho en el chiste inicial fuese real. Al concepto de MetaHumor le dedicaremos un post aparte ya que, creo, requiere de cierto desarrollo-complejidad.
  3. Cambio de foco. Es una herramienta que también habrás visto mil veces consistente en fijarse en un detalle concreto que no es el principal de la noticia y explotarlo.

Es muy habitual en noticias o incluso lo encontrarás en vídeos. Recuerdo uno en el que empieza una pelea en un kebab y que, mientras está el camarero pegándose con un cliente, el otro cliente sigue comiendo como si nada.

[1] https://bigthink.com/stephen-johnson/every-joke-falls-in-one-of-these-11-categories-according-to-the-founder-of-the-onion

[2] Scott Dikers (2014), “How to Write Funny: Your Serious, Step-By-Step Blueprint For Creating Incredibly, Irresistibly, Successfully Hilarious Writing”

[3] www.lallamaschool.com

[4] https://santicomico.com/los-origenes-del-roast-battle/

[5] https://www.youtube.com/watch?v=P2nBU9UcRgM

[6] https://www.youtube.com/watch?v=kyBH5oNQOS0

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