Ya son varios los posts en los que hemos hablado de diversos aspectos técnicos en la redacción de chistes y hoy, a partir del libro “Ja. La ciencia de cuándo reímos y por qué” (LINK AQUÍ) vamos a hacer un par de pruebas a modo experimental para que compruebes a modo práctico cómo funciona el coco en estos casos y por qué son más importantes de lo que podemos pensar.

Los 3 elementos que citamos hoy incluyen pruebas o experimentos que incluso puedes poner a prueba de forma casera, algunos de ellos al momento. Veamos:

CLARIDAD EN LA DESCRIPCIÓN Y EXPRESIÓN:

En primer lugar, mira este recuadro y di los colores que vienen en el texto en voz alta.

Ahora procede a hacer exactamente lo mismo con este cuadro:

¿En algún momento te has trabado o liado o, cuanto menos, has ido más lento leyendo el segundo? Obviamente, la discordancia entre el color del fondo del recuadro y el nombre del color que viene en el texto genera confusión y despiste. Pues eso mismo nos sucede cuando no hemos redactado o explicado claramente tanto la premisa como el remate del chiste (o del gag, historia, opinión, etc) o, incluso peor, cuando no tenemos el chiste o la actuación lo suficientemente dominada y nos liamos con el texto (cosa que nos pasa mucho sobre todo a los que no nos dedicamos 100% a la comedia). Si hay elementos que son confusos el cerebro se lía y tarda en generar el esquema de la situación. ¿Y qué pasa en el Stand Up? Que en un formato tan “desnudo” y tan rápido (donde no es nada extraño tener 4-5 gags o puntos donde se busque la risa por minuto), si el que escucha se despista o se queda pensando qué ha ocurrido, se pierde la risa. Y si se pierde la risa, se pierde el ritmo, la concentración e incluso aumenta el nerviosismo del que actúa. Recordemos que sólo hay una cosa peor que un chiste malo: Un chiste confuso.

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EL CONTRASTE EXAGERADO

Göran Nerhardt es (o era) un psicólogo sueco que hace ya medio siglo hizo diferentes estudios de cómo funcionaban los diferentes mecanismos del humor (una simple búsqueda en el Google Académico LINK sirve para darte cuenta de que el tío le echó unas horas al tema), siendo la búsqueda de risas entre los sujetos muestra con objetos no relacionados a priori con la comedia uno de sus experimentos más referenciados.

En el mismo se le daban a los sujetos varios objetos con pesos de entre 740 y 2.700 gramos que debían clasificar por su peso en una escala del 1 al 6. El experimento que podríamos denominar “premisa” (utilizando la propia terminología de la comedia) se repetía en varias ocasiones para que, al cabo de unas cuantas pruebas) se pasaba a darle al conejillo de indias de turno un objeto muy ligero, de unos 50 gramos.

Tal como podéis ver en la captura directa del estudio (tienes la referencia al final del post) vemos como el contraste del peso ligero provoca algunas risas entre los sujetos (340 en total), pero de forma bastante discreta. Sin embargo, cuando ya se distribuye con unos cuantos avanzados, el efecto se duplica en hombres y se disparaba hasta casi 4 veces más en mujeres. Las risas ya superaban el 50% del total.

Sin embargo, la proporción de risas aún aumentaba hasta un 15% más si el peso desproporcionado al resto iba justo el último.

 

En realidad, no hay absolutamente nada de cómico en ello, sin embargo, tanto en ese experimento como en otras pruebas posteriores realizadas de similar manera, la respuesta en la práctica mayoría (dos terceras partes) de los individuos era una carcajada. Esto básicamente viene a explicar que podemos encontrar dos elementos claros que generan risa:

  1. El giro o cambio de dirección. El concepto “misdirection” en inglés hace referencia precisamente a generar una inercia en el pensamiento en una dirección y construir el chiste con un cambio en la misma. Cuantos más pesos de 700 gr para arriba pasaban por manos de los individuos, mayor sorpresa y risa generaba el ligero, cosa que no sucedía apenas si esto ocurría al principio del experimento. Se dice en comedia que cuanta más tensión e inercia generemos con la premisa (que puede ser una frase u hoy día incluso una historia de un par de minutos) más sorpresa y más risa sacaremos con el remate.
  2. Lo exagerado. Lógicamente, si el peso en lugar de ser 14 veces más ligero que el inmediatamente superior, ¿hubiera sido de 50-100 gramos menos (600 vs 700) hubiera generado algún tipo de sorpresa? Pues igual eso es algo que nos pasa mucho en los chistes que no entran, que no tienen ese componente de pegada (no tiene por qué ser bestia, o sí) que pueda darle fuerza al giro.

RESOLUCIÓN CON COHERENCIA

En este caso, va en referencia un poco a todo lo relacionado en Artes Escénicas y “la verdad” y un mucho a una combinación de este elemento con los dos anteriores.

Vamos a por las dos versiones del chiste:

  • Un señor con sobrepeso va a una pastelería y pide una tarta familiar. El dependiente le pregunta ¿”se lo corto en cuatro trozos o en ocho”? A lo que el cliente responde: “No lo corte, que estoy a dieta”.

Malo, ¿verdad? Lo sé, pero no nos salgamos de la temática…

  • Un señor con sobrepeso va a una pastelería y pide una tarta familiar. El dependiente le pregunta ¿”se lo corto en cuatro trozos o en ocho”? A lo que el cliente responde: “Sólo en cuatro, que estoy a dieta”.

Vale, no es mucho mejor, pero insisto: No era el objetivo.

Pero sí que es verdad que el segundo remate creo que es claramente mejor que el primero es porque dentro de la locura, tiene su coherencia. Primero porque no despista añadiendo elementos innecesarios al chiste (el no cortarlo, habiendo dos opciones al principio, crea una innecesaria tercera opción que no aporta nada, aunque alguno piensa en la regla de tres que en este caso no tiene sentido). Segundo, porque aunque sea un disparate también es cierto que en nuestra cabeza (verdad) existe una pequeña posibilidad de que alguien genere esa respuesta aunque sea de forma sarcástica o no se llegue a producir de verdad nunca (lo real).

Además, es una respuesta coherente con es estereotipo (y sí, prejuicio) de gordo. Lo de los estereotipos ya hablaremos en breve porque, mal nos pese, sin ellos la comedia no deja de ser muchísimo más difícil. Uno de los fallos más habituales cuando somos novatos es, por ejemplo, hablar de que mi novia me ha dejado hace 3 días o de que nunca ligo y luego, al cabo de unos chistes, hablar de mi novia en presente. Seguro que has visto eso o casos análogos.

Y creo que por hoy ya hay suficiente turra.

REFERENCIAS:

Nerhardt, G. (1970). Humor and inclination to laugh: Emotional reactions to stimuli of different divergence from a range of expectancy. Scandinavian Journal of Psychology11(1), 185-195.

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