Durante esta misma semana Netflix ha subido el nuevo especial de Mike Birbiglia, uno de estos de los que parece que si no ves y comentas, te quitan el carnet de cómico. Sin embargo, pese a que no me ha disgustado en absoluto, tampoco ha sido un vídeo ni un cómico que realmente me enganchen a verlo una hora seguida, por lo que he la semana ha proseguido en un I+D propuesto por mi compañero Tolo Sansó (que ya he citado alguna vez y, además de muy buen cómico y redactor, no quiero ni echar cuentas de las horas de comedia anglosajona que consume) y he caído, primero en el “The Crowdwork Special” y posteriormente flipando con la barbaridad de material que tiene el protagonista del post de hoy, Andrew Schulz.

Schulz, cómico neoyorkino de ascendencia europea, destaca además de por un canal de Youtube descomunal, por The Guy Code (MTV), Sneaky Pete y The Brilliant Idiots, un podcast que lleva ya bastante recorrido (unos 5 años) con versiones de estudio y directo realizadas tanto en USA como en el Reino Unido y que está realizado junto a Charlamagne, artista conocido por su trabajo en MTV2. De hecho, no es la primera vez que el cómico aprovecha Youtube como plataforma alternativa para subir productos bastante elaborados, como su primer especial de stand-up, 4:4:1. La gran cantidad de visitas recibidas generan la oportunidad de tener su primer álbum de comedia (5:5:1) que se puede encontrar, por ejemplo, en Amazon.

Este especial, que a modo de curiosidad fue lanzado el mismo día en el que se publicaba, también en Netflix, el último de Chappelle (hace aproximadamente unos 3 meses), consiste en una grabación del DC Improv Comedy Club en el que Andrew durante media hora realiza un set basado en improvisación y crowdork. Debemos tener en cuenta que, pese a que para el público mainstream puede parecer que es algo más raro y novedoso, el crowdwork es casi una disciplina de la comedia por sí misma, que requiere, aparte de bastante jeta, una velocidad mental y recursos de respuesta importante. De hecho, ya a principios de verano hablamos de “America is the greatest country in the United States” de Judah Friedlander (LINK AQUÍ PARA VER EL POST) basado en generar los chistes o situaciones cómicas a partir de las conversaciones con el público. Además, existen otros especialistas con contenido subido en internet como Aaron Berg, con un especial de dos horas en Spotify del que, eso sí, no os puedo decir absolutamente nada porque por razones de tiempo todavía no lo he visto.

PERO HABLEMOS MÁS SOBRE CROWD WORK.

No es la primera vez (para qué mentir), que aprovechamos una publicación-post de un autor para comentar aspectos técnicos de la comedia y hoy le vuelve a tocar el turno al Crowd Work. Algo que como ya he dicho podría ser perfectamente un área específica de la comedia (de hecho, hay hasta shows específicos como “Whats your fucking deal?”) y que genera un valor añadido muy interesante para el que se sube a actuar:

  • Aprovechar cualquier cosa que sucede en la sala para generar comedia inmediata. Incluso, algunas de estas situaciones o contenido generado luego también acaba sirviendo para sets con texto escrito y probado.
  • Además, los componentes de improvisación están muy bien valorados por el público.
  • Solución en bolos o actuaciones con muy poco público y que amenazan con pinchazo importante.
  • Captar la atención del público que en ocasiones puede estar un tanto dispersa. Por ejemplo, puede ser necesario en bolos en los que abrimos después de una cena o fiesta, o en esos shows en los que nos toca actuar después de una pausa en la que (cualquiera que se ha subido unas cuantas veces lo puede notar) cuesta, y bastante, retomar el ritmo de las risas con cierta constancia.

Por supuesto, el crowd work se debe aprender y entrenar y no estás en el blog de alguien que te pueda dar precisamente consejos infalibles al respecto, pero sí que podemos comentar unas cuantas cosas que los cómicos de más prestigio tienen claras:

  • En primer lugar, es imprescindible que el cómico se encuentra totalmente cómodo y a gusto haciendo el test. En una conversación directa se pueden palmar de forma mucho más marcada los nervios o tensión. Además, conviene jugar con el público que entra en el juego, aquellos que ríen más los chistes o se encuentran más animados. Hay que entender que también encontramos gente muy introvertida y que evitará la fluidez de la conversación.
  • El trabajo puede empezar incluso antes del show vigilando el público y sus características. Ver si hay parejas, gente pintoresca (por motivos incluso muy simples como una franja de edad que no corresponde con el resto del público), personas con una risa muy exagerada (de estas que parece que se van a ahogar), alguien que se parezca curiosamente a un famoso… o incluso para detectar posibles hecklers-trolls.
  • Combina una parte de agilidad mental y supuesta improvisación con una gran cantidad de recursos por parte del cómico. Lógicamente si haces preguntas al público tipo “de dónde sois?” o “a qué os dedicáis?” (que al fin y al cabo son las más normales y que debemos empezar a trabajar) tendremos que tener, no chistes cerrados, pero sí elementos que sepamos que pueden ser graciosos sobre pueblos del lugar donde actuamos, ciudades del resto del país o, incluso (cosa más rara) de otros países. En estos casos, no dudes en tirar de tópicos, que no vamos a construir un personaje con un chiste (ojalá).
  • En primer lugar, genera cierta confianza o confidencialidad con el público. Además, los que no tenemos una gran experiencia a nuestras espaldas igual deberíamos evitar caer en el abuso del crowdwork ya que no es algo que garantice el éxito (ni mucho menos) y que incluso nos puede generar entrar en tierras movedizas con más facilidad de la que pensamos. Además, como ya hemos dicho, no es algo 100% improvisado y debemos tener muchos recursos para ello.
  • Repite las frases que dice el espectador con el que hablas. En primer lugar porque el resto del público las podrá oír mucho mejor y, segundo y más interesante, porque vas a poder ganar unos segundos de oro para pensar y preparar tu respuesta.
  • Normalmente, el crowdwork no dejaría de ser una forma de crear chistes improvisados en las que el público en el fondo lanza las premisas y nosotros respondemos con los remates. Sin embargo, también lo podemos hacer al revés: Si vemos algo o alguien que puede generar directamente la comedia (con los elementos que hemos dicho al principio), podemos tirar directamente el chiste como pregunta.
  • Si se genera algo sobre lo que tengas chistes escritos (incluso dentro de bloques de texto convencionales) aprovecha el momento y tíralos como si fueran improvisados. A poco que entren suscitan muchas más risas que dentro de un bloque convencional. Por cierto, también los callbacks o referencia a chistes anteriores suelen funcionar mejor que en bloques clásicos.

REFERENCIAS Y ENLACES:

  • Canal de Youtube de Andrew Schulz. LINK AQUÍ.
  • The Crowd Work Sessions: What’s Your F@!?#ng Deal?! [Explicit]. LINK AQUÍ.

 

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