Llamadlo inquietud artística, ganas de cambiar el mundo o (como sucede realmente en la mayoría de los casos) por mamoneo, cuando empezamos a escribir comedia la primera y principal meta es exponer ese contendio en público. Sin embargo, el formato del Stand Up requiere de unas reglas que, aunque no sean cerradas ni mucho menos al 100% y presenten muchas excepciones, ponen de manifiesta la necesidad de unos ritmos, duraciones, control, etc. haciendo del mismo una forma de dramaturgia que en el fondo casi está más cerca de las ciencias (se compara mucho en esos aspectos con la música) que de las letras, o al menos de la noción que tenemos de las mismas.

Por lo tanto, ya desde el primer día vamos a tener en la cabeza, y de forma totalmente razonable y justiifcada, que quieras crear cuanto menos un pequeño set de entre 6 y 10 minutos para subirte a algún Open Mic o muestra en los cursos que estés realizando. Aunque normalmente las muestras o ciertos opens cuentan con un público bastante benevolente, sí es verdad que la falta de experiencia multiplica las posibilidades de no llevarlo bien o de agobiarse, así que cuantas menos cosas dejemos al hacer, como que mejor. Una solución de la que no he encontrado mucho material en español consiste en estructurar estos pequeños sets de forma que tengan coherencia y hagan que tengas menos posibilidades de quedarte en blanco (otra cosa es saltarse u olvidarse gags sueltos, lo cual es casi inevitable).

Lo que propongo hoy es una propuesta abierta y que seguramente será modificada y ampliada con el tiempo. Y que no te extrañe que dentro de un tiempo ponga algo que contradiga a lo que te explique hoy, pero esto es lo que estamos trabajando con varios cómicos noveles en Palma y esperamos que os sea de utilidad a más de uno. Todo esto irá complementando un libro que tengo en Amazon y que puedes ver AQUI y que se está ampliando para poder tener un manual de StandUp en español lo más actualizado posible.

Vamos a ello.

  • Objetivo: Crear un set de duración propia de Open Mic (6 a 10 minutos)
  • En qué nos vamos a basar? Parte principal: Una anécdota o historia personal.
  • Estructura: Introducción, anécdota y cierre.
  1. Entender porqué funciona esta anécdota y hacerle la autopsia. Si quieres muchas referencias rápidas, piensa en las tramas típicas de cualquier capítulo de una sitcom, y me valen incluso las de dibujos animados (véase Los Simpson o Padre de Familia para los puretas o Ricky & Morty, Hora de Aventuras, etc si eres millennial o Generación Z, valen todos). En las mismas tenemos 3 elementos: Una situación, un conflicto y una razón personal que genera el conflicto. Para poner ejemplos, disculpad que tire de capítulos antiguos de los Simpsons, pero es que con tanta reposición, seguro que os suenan.
  • El enemigo de Homer.
    • Una situación: Llega alguien nuevo a la central para ocupar un puesto similar al de Homer.
    • Conflicto: El choque entre un empleado ejemplar y Homer.
    • Motivo: Homer es el ejemplo perfecto de empleado desastre.
  • El cabo del miedo.
    • Una situación: El Actor Secundario Bob queda en libertad.
    • Conflicto: Quiere acabar con Bart porque fue el que le delató, pero no puede.
    • Motivo: Al estilo del Correcaminos y el Coyote, Bob presenta cierta torpeza. Ojo porque en este capítulo el protagonista sería más bien Bob y no Bart!
  • El monorraíl.
    • Una situación: Se propone la construcción de un monorraíl en Springfield.
    • Conflicto: Es un intento de estafa.
    • Motivo: Salvo excepciones, la población de Springfield no destaca por su inteligencia.

Coger tu anécdota y localizar cuál es la situación, cuál es el conflicto y cuál es tu característica que genera el conflicto (y lo que te impide salir del mismo con facilidad) son claves para poder coger esa historia y sacarle el máximo partido o incluso para crear otras inventadas.

2. Una vez identificado todo, destaca las situaciones en las cuales el motivo personal genera gags, además, por el sistema de preguntas puedes recordar elementos que puedan ser graciosos sobre la historia o incluso guionizar un tanto la misma con algunos inventados. Por espacio no vamos a hablar del sistema de preguntas, pero básicamente pensar qué personas y cosas más había por ahí, cómo reaccionaban, qué había pasado antes, qué había pasado después, otras situaciones igual no tan potentes, pero generadas también por el mismo motivo, etc. Es el momento de listarlas y escribirlas, aunque claro está, faltará un orden.

A la hora de escribir la historia debemos tener dos puntos diferenciales que la pueden tirar por tierra: Tiene que haber un escalado en la tensión cómica (como pasa en cualquier trama, aunque muchas veces simplemente será la sucesión cronológica de hechos) y, o que a veces es más difícil, un final en el que el conflicto cambia algo en nuestras vidas o se produce un segundo giro en los hechos. Y mucho cuidado con esto: Yo mismo he tenido que desechar algunas anécdotas o historias porque no he encontrado un cierre potente para las mismas.

De hecho, si no lo conoces, puedes revisarte muchos de los programas de La Ruina (LINK AQUI). Un podcast basado precisamente en anécdotas personales. De aquí te destacaría dos elementos que te pueden ser de ayuda: Normalmente las buenas son las que cumplen los dos elementos de progresión en la tensión y final potente (nos fiaremos de los que las cuentan, pero ese tipo de anécdotas “evolucionan” según las utilizan en cenas y reuniones de amigos y no se acaban contando tal cual pasaron incluso en estas situaciones) y que, obviamente, la interacción de Tomás Fuentes e Ignasi Taltavull siendo dos cómicos y guionistas con mucha experiencia, precisamente sirve para destacar estos elementos u ocurrencias que tienen según el invitado cuenta su historia. Obviamente no tenemos ni el bagaje ni la habilida de ellos, pero por suerte no tenemos que ir sobre la marcha.

Tienes un ejemplo práctico justo en el post anterior que publicamos la semana pasada: Yogures que desaparecen.

Para todo ello, tienes dos modus operandi elementales: La forma clásica del Word, el Google Docs o el cuaderno a papel y boli e ir escribiendo o reescribiendo tanto partes sueltas como la historia en sí o utilizar la grabadora de audio e ir tirando diferentes versiones de la historia de manera improvisada con lo que se te vaya ocurriendo relacionado con la situación. Una vez tengas muchas versiones grabadas, escúchalas y pasa a texto los elementos que creas sean más potentes. Incluso, si en lugar de Palma de Mallorca, Coruxo o donde estés, vivieras en Los Angeles, Nueva York o Chicago, siempre tienes la opción de ir a 5 opens el mismo día y hacer esto directamente con público.

El trabajo de guión sobre la historia real consiste en reforzarla dándole una progresión en la tensión, un final potente (y cuidado que no es fácil) así como pensar en los gags o elementos cómicos que hay originalmente o podemos crear sobre la misma. Insistimos: Una situación que genera un conflicto por una característica (idea, pensamiento, físico) del protagonista. Esto sería la parte principal o media del set y conviene que no dure más de 4-5 minutos a no ser que seas Jim Jefferies.

3. Estructurar intro y parte final de la historia.

A partir de lo contado, vamos a mirar de envolver la misma con una presentación-introducción y una parte de conclusión.

  • Intro. Haremos un pequeño bloque de introducción más corto el cual nos puede servir tanto para añadir chistes o gags con más ritmo así como para dar a conocer la característica generadora del conflicto de la parte principal.

El mismo puede ir con un chiste opener sobre nosotros (lo de “Soy Ernesto Sevilla y vamos a partirnos el culo”). Lo ideal al respecto incluso sería tener más de un chiste opener para poder utilizarlos según el público y momento en el que te toque actuar, pero claro, como siempre, la teoría es fácil. Los openers los podemos trabajar pero sí es cierto que en muchas ocasiones son chistes sueltos descriptivos que tiramos y que detectamos que suelen funcionar más de lo habitual y acaban utilizándose para apertura o incluso cierre. Pero lo dicho, nos ajustamos a la realidad y trabajaremos con cosas que nos sirvan desde ya.

Y esto lo podemos trabajar exponiendo, como hemos dicho, la característica generadora del conflicto y escribiendo algunos gags sobre la misma utilizando, de salida (eso sí, no te acomodes y te quedes toda la vida en eso) las fórmulas de chistes más sencillas como comparaciones o analogías. También, por otro lado, puedes utilizar otras situaciones o anécdotas que no lleguen para 4-5 minutos, incluso las no vividas en primera persona (una vez a mi madre….), situaciones o anécdotas por motivos antagónicos o diferentes o incluso datos, estadísticas, hechos históricos o curiosidades sobre lo que vas a tratar.

La parte de intro puede servir para empezar con un ritmo mayor de gags y generar más energía así como contextualizar al público para que entienda lo que vamos a contar en la historia o parte principal.

  • Cierre. Por cierto y antes de nada, si se te alinean los astros y la anécdota acaba en risa y/o aplauso fuerte, igual hasta te puedes saltar la parte de cierre y bajarte con el público en alto. Dicho lo cual, puedes buscar gags finales con paralelismos en otras situaciones, o preguntándote ¿qué hubiera pasado si…? cambiando alguno de los hechos, a ser posible, el giro o explosión final.

Otra de las herramientas más potentes en este caso puede ser buscar alguna reflexión al respecto de alguno de los 3 elementos generadores de la historia (recuerda: Situación, conflicto y causa del mismo) a modo de afterthoughts, aunque también podemos buscar un patadón parriba a modo de supervivencia si tenemos material de intro que pueda encajar bien después de la historia o incluso buscar de nuevo chistes o gags sueltos.

Todo ello no te garantiza ni de lejos petarlo desde el primer día. Para empezar porque escribir todo esto de manera efectiva no se hace de cualquier manera, ya que requiere una habilidad y también disponibilidad de tiempo que incluso físicamente no disponemos (trabajo, familia, etc), para seguir, porque cuando no tenemos experiencia escénica vamos a tener muchos fallos en pronunciación, escenificación, gestos, tics, etc y, por último, porque aunque fueras cómico profesional y contrastado, todos estos textos al final necesitan de un rodaje y puesta en público mediante opens que, si ya es difícil en ciudades como Madrid o Barcelona, en otras provincias es casi imposible.

 

VAMOS, QUE TAMPOCO TE FLIPES, CHAVAL.

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