¿Hasta qué punto lo nuestro es teatro y hasta qué punto no?

Este fin de semana he estado en la Sala Delirious (donde, nota publicitaria aquí, tengo la suerte de poder actuar este próximo sábado) realizando una formación tal vez demasiado corta, pero al fin y al cabo lo que me permite la vida, sobre cómo utilizar la palabra en escena (de hecho, este era su título). Fue impartido por Cristina Francioli (os he dejado la referencia al final del post), ya con mucho bagaje como profesora tanto en habilidades teatrales como en comunicación y que incluso en su momento trabajó el monólogo cómico.

El mismo aplica diferentes conceptos de lo que en teatro se conoce como “Técnica Chejov” como evolución de la mucho más conocida como técnica Stanislavski. Claro, supongo que os sucederá lo mismo que a mi y que todo esto os sonará a géneros artísticos mucho más clásicos y que en interpretación pueden quedar muy lejos de lo que es el monólogo stand-up en sí. Pero aunque ya tenía claro que, al menos servidor, como monologuista tengo muchas carencias a la hora de hacer llegar el chiste de la mejor manera posible al público, me ha quedado claro que el trabajo por realizar es incluso mayor (o bastante mayor) de lo que pensaba.

Y tal vez aquí entra uno de los mayores prejuicios que tenemos muchos (por lo visto incluso actores) respecto a la interpretación: Relacionar lo que diríamos a pie de calle como “teatral” con lo exagerado, barroco, histriónico, etc. Precisamente una de las cosas que trabajamos en el curso: Lo que se busca con la preparación de la interpretación de un texto es generar algo verdadero o cuanto menos creíble. Que será diferente cuando estemos recreando un personaje clásico de la literatura o cuando emulemos una conversación entre amigos (que es lo que vendría a ser el stand-up).

Curiosamente una de las “investigaciones” de chichinabo que había hecho sobre temas más teatrales es precisamente un libro (he puesto el link al final del post) del propio Mijail Chejov en el que se recogen varias de las masterclasses que hizo el maestro en Nueva York. Como el mayor propósito que me he marcado esta temporada otoño-invierno es leerme todas las cosas que he ido adquiriendo y acumulando al más puro estilo Diógenes y releer alguno de los libros que leí en su momento y que probablemente ahora les pueda sacar otras cosas… Creo que este mismo ejemplar va a volver a caer al menos en modo repaso. Pero vayamos a lo que creo es interesante mientras, de paso, saludar a profe, gente de Sala Delirious (Luis & Sara) y a los compañeros de este fin de semana.

COSAS QUE AL MENOS A MI ME QUEDAN CLARAS:

  • Muchas veces los monologuistas noveles nos obsesionamos mucho con la escritura del chiste (que no es que esté mal) y cero en todo lo que le envuelve. Seguramente lo otro lo sabemos, pero por pereza, incomodidad o miedo lo dejamos de lado.
  • En un proceso de comunicación se calcula que aproximadamente un 12% de la misma corresponde al texto en sí y el 88% restante a la entonación y todo lo correspondiente a la Comunicación no Verbal. Es probable que en stand-up (sobre todo si tiras al one liner) esa estructura continua de premisa-remate podría alterar el porcentaje. Aún así, ignorar ese 88% (o lo que quede restante) es dejar muchos cartuchos cómicos en el cajón.
  • Muchos vocalizamos e interpretamos nuestro propio texto mucho peor de lo que pensamos. Y peor aún: Lo escribimos peor de lo que también pensamos.
  • Si no tenemos el texto dominado palabra por palabra, le restamos muchos puntos a lo que podamos hacer.

Sin duda, un tipo de formaciones muy recomendables para todo aquel que quiera hacer algo más que “vomitar” chistes en un bar o café teatro.

Enlaces de interés:

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¿Por qué los cómicos pardillos nos tenemos que ver el vídeo de “La Guerra del Fletán”?

En los últimos meses, a niveles lógicamente diferentes, creo que hay dos monólogos o shows que han llamado mucho la atención entre cómicos: El especial de Hannah Gadsby “Nanette” y, salvando las distancias y a nivel nacional, el monólogo de “La Guerra del Fletán” de Danny Boy Rivera, grabado originalmente en el Picnic de Madrid para PhiBetaLambda (canal que debería seguir cualquier aficionado a la comedia) y posteriormente emitido también para Late Motiv de Buenafuente.

No voy a discutir para nada el nivel del cómico, si es comparable a un grande USA ni cosas por el estilo. Simplemente, a raíz de verlo varias veces, primero simplemente como espectador y luego intentando rascar un poco más allá en cómo funciona el gallego, creo que hay 10 puntos en los que todo cómico novato podemos casi utilizarlo como ejemplo para mejorar en stand-up. Por otro lado, por supuesto que son aspectos discutibles y que en lo técnico se pueden desarrollar más y mejor. Sí que me apetece compartir una experiencia al nivel al que estoy actualmente y entre gente que se puede encontrar en un nivel similar y, para nada, querer dar una masterclass de comedia. Hay muchíiiiiiiisima gente mejor preparada para ello. Pero vamos al lío:

  1. Está en español. Vaya primer punto de mierda para empezar, ¿verdad? Pero sí estoy seguro de que a mucha gente se le llena la boca diciendo que ve especiales de Netflix porque son muchísimo mejores que los cómicos españoles (como quién compara la NBA con la ACB) cuando en realidad los están viendo e igual no pillan ni la mitad de lo que pasa.. Salvo que tengas inglés nativo, un vídeo en español te va a permitir ver relajadamente cada detalle, por nimio que sea.
  2. Los primeros chistes son una exposición de su voz cómica. No empieza directamente con el bloque en sí, sino con unos chistes sobre su persona (más bien su procedencia) y el hecho de vivir en Madrid. Su humor sarcástico-irónico queda muy claro de salida y así es fácil seguirle el rollo.
  3. Juega muy bien con la ironía incluso con el propio público. Es como un giro de tuerca a las clásicas entradas de los primeros monólogos en español, cambiando el “no os ha pasado nunca…¨” por el “a quién de aquí le suda la polla…”
  4. También hay una vuelta de tuerca respecto a los regionalismos. En 2018 hacer un monólogo de chistes de vascos, de andaluces o de catalanes puede quedar hasta rancio. Sin embargo, el carácter gallego está muy bien introducido dentro de lo que es el conflicto en sí y de la situación que se generó originalmente.
  5. Hay un trabajo de documentación detrás. Ahora vamos a dos detalles que son importantes. Muchas veces nos quejamos de la falta de ideas (creo que pasa a todos los niveles) a la hora de escribir. Al final creo que las personas que saben escribir mucha comedia marcan la diferencia por metodología y no por inspiración. Este bloque (o cualquiera aunque fuese mediocre) deja muy claro que se ha buscado información (tampoco hace falta leerse 3 libros sobre la Guerra del Fletán, más que nada porque no existen XD) sobre un hecho o anécdota. Muchas veces nos ponemos delante del papel pensando que van a salir chistes solos sobre cualquier tema que queramos hablar.
  6. Aprovecha hasta cada detalle de la historia real. Aunque aderezada con cosas inventadas (es un monólogo, no es un noticiario). Pero fijaos que es capaz de sacar líneas hasta de la situación de Felipe González en aquel momento como presidente de gobierno, el apoyo de Islandia (aunque en la realidad había intereses de faenar en la zona) o la posición de Alemania después de haberse liado en dos guerras mundiales. Además de habilidad para escribir e interpretar (indiscutible), supongo que las nubes de ideas y listas han estado bastante presentes cuando escribía.
  7. Exprime cada chiste y cada frase. En un capítulo de “libro abierto” (libro coordinado por Dani Alés. LINK AQUÍ) Kaco habla hasta del “socarrat” de un chiste. De como rascar las últimas risas de cada remate, giro u observación potente con otras observaciones o escenificando el chiste en sí (minutos 6.15 por poner un ejemplo).
  8. La historia tiene un crescendo. Un crescendo sobre la ridiculez o el surrealismo, pero un crescendo. Dentro de una historia muy tonta se pasa de unos gallegos que van a faenar hasta casi la explosión de la Tercera Guerra Mundial. Es bastante probable si la historia empieza con el punto de más “tensión” el monólogo hubiera ido a menos.
  9. Gestos que realzan lo ridícula de la situación. Desde imitar a los faeneros pescando hasta el hecho de “reírse” de sus propios chistes. Esto último, si lo lees fuera de contexto, puede parecer una capullada por parte del propio cómico, pero en realidad es un refuerzo precisamente para ironizar sobre la bola que se estaba haciendo una situación de mierda. Muchas veces los que nos subimos a contar cosas nos movemos de forma hasta aleatoria. En este caso, cada gesto, cada pausa (o hasta las miradas que hace) sirven para reforzar o hacer mis visual la situación.
  10. Lo característico del tema en sí. Un detalle que a mi personalmente me ha gustado mucho es conseguir hacer un bloque a partir de un tema muy fuera de cualquier tópico de la comedia (relaciones personales, etapas de la vida, etc) en los que caemos, y lo digo en primera persona, muchos de los cómicos novatos.
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Qué hace que una broma sea divertida? Jerry Corley

Generadores de comedia

He recibido un post muy interesante en el Newsletter de Jerry Corley (con una trayectoria potentísima como guionista y profesor de stand-up) y, tras el pertinente permiso, lo compartimos en español. Aquí lo tenéis.

¿Qué hace que una broma sea divertida? Por Jerry Corley.

El otro día estaba enseñando un taller de escritura de fin de semana. Son 2 días llenos de conceptos de escritura de comedia. Al comienzo de ese taller, explico que hay 3 tipos de factores en un comediante: la “coincidencia”, el “arquitecto” y el “humorost”. Es demasiado detallado para que este post entre en cada uno, pero en pocas palabras diremos que el comediante casual ve algo, lee algo u oye algo y lo convierte en una broma en ese momento.

Todos hacemos esto, pero el problema de ser un comediante casual es que tenemos que esperar a que ocurra esa coincidencia para poder encontrar el material.

¿Por que eso es un problema? Porque a veces pasa mucho tiempo hasta que nos suceda o veamos algo que pueda ser utilizado en comedia. ¿Alguna vez te has pasado días o semanas sin escribir un chiste? Puede ser auténticamente frustrante. Incluso comienzas a preguntarte si eres gracioso… o si alguna vez lo fuiste.

En ese curso había un tipo sentado en mi clase que me resultaba familiar. Luego miré la lista a su nombre. Era un comediante con el que comencé en mis días de Open Mics. Él estaba por delante de mí en ese entonces (tenía más experiencia) y yo siempre fui un gran admirador de él y de su material inteligente. Todo su set era comedia de observación.

A la hora del almuerzo me preguntó si podía invitarme a merendar (pista para cualquiera que se siente en mi Taller de Escritura de 2 días, jejeje).

Nos pusimos al día un poco. Él había estado trabajando a tiempo completo como comediante de un crucero. Pero lo que me sorprendió fue que dijo que, estando en mi taller, por primera vez en años, su cabeza hervía en creatividad e ideas. ¡Dijo que ya escribió una tonelada de chistes esta mañana y que tiene muchas más ideas que solo necesitan ser estructuradas y creadas! Estaba lleno de energía y emoción.

Él me dijo: “Todo este tiempo, he sido un comediante casual. Y ahora siento que puedo escribir chistes en cualquier momento que quiera, ¡porque tengo la sensación fina de entender lo que hace que una broma sea divertida! “

¡Y este fue el primer día del taller!

Entonces, ¿qué cambió? ¿Qué cambió con este comediante que había estado haciendo comedia durante más de 25 años profesionalmente que finalmente lo hizo sentir como si ahora tuviera la capacidad de escribir bromas a voluntad?

Finalmente entendió POR QUÉ.

Finalmente entendió por qué la gente se ríe y qué hace que una broma sea “graciosa”.

¡Ahora algunos de vosotros podéis leer esto y pensar, no podéis saber qué hace que una broma sea divertida! O es o no lo es. (Sí, he escuchado ese argumento.)

Te aseguro que puedes, al menos con altas probabilidades. George Carlin me dijo que sabía con un 98% de precisión que un chiste era divertid0 antes de subir al escenario. Cuando le pregunté cómo lo sabía él dijo: “porque contiene todos los elementos necesarios para que una broma sea divertida”.

Identificando los “disparadores de la risa”.
Me he pasado la vida identificando aquellos elementos sobre los que Carlin habló y catalogándolos para que puedan ser enseñados y las personas puedan aprender a usarlos para aplicar en sus historias y sus bromas.

Llamo a estos elementos “disparadores de la risa”. Están conectados a la psique humana. Son:

  • Sorpresa
  • Superioridad
  • Vergüenza
  • Incongruencia
  • Reconocimiento
  • Lanzamiento
  • Configuracional
  • Ambivalencia
  • Coincidencia

Muchos chistes usan uno de estos gatillos-disparadores de risa, pero la mayoría de los buenos chistes contienen 2 o más de estos factores desencadenantes.

Como ejemplo, tomemos esta broma de Chris Rock (aquí lamentamos mucho que el cambio de contexto le va hacer restar mucho en español, así que he optado por buscar el vídeo en Youtube y postearlo):

¿Conoces el mito del stripper? Hay un mito del stripper que se perpetúa en toda la sociedad. El mito es: “Soy stripper para pagar mi matrícula. ¡No, no lo eres! ¡No hay strippers en la universidad! ¡No hay tacones claros en biología! S, hombre. No sabía que tenían una universidad que sólo recibía billetes de un dólar. Y si consiguieron tantas strippers en la universidad, ¿cómo es que nunca obtuve un lap dance inteligente? Nunca tuve una niña sentada en mi regazo y dije: “Si fuera tú, diversificaría mi cartera”. Ya sabes, desde el final de la Guerra Fría, encuentro a la OTAN obsoleta “.

Es divertido sacando risa tanto de él contando la historia como de su propio acting como stripper.

Los desencadenantes de risa incluidos son reconocimiento, vergüenza, incongruencia, superioridad, sorpresa y coincidencia, pero vamos a analizar todo esto un poco.

Pero primero, comprended que no hay UNA forma de analizar la comedia. Pero esta es una forma que puedes utilizar para ayudar a identificar los estímulos necesarios para hacer reír en un chiste, incluso cuando se lo cuente como una historia, como en este ejemplo.

Aquí encontraríamos:

1. EL RECONOCIMIENTO está presente en esta broma porque habla de un stripper, la mayoría de nosotros hemos visto un stripper (ya sea en persona o en televisión), así que estamos familiarizados con ellos y la imagen está en nuestras cabezas.

2. VERGÜENZA-EMBARAZOSO también está presente ya que estamos hablando de un tema (strippers) del que probablemente no hablemos a todos, especialmente en público.

3. INCONGRUENCIA… por Rock presentando el concepto del stripper yendo a la universidad, se revela un elemento de contraste y esa es la esencia de la incongruencia. Una vez que se introduce ese segundo elemento, ahora puede tomar elementos del sujeto de stripper y yuxtaponerlos con los elementos de la universidad. La combinación de los dos elementos nos da la premisa cómica de un stripper en la universidad.

Tenga en cuenta que la incongruencia no es sólo un disparador de risa sino también una estructura de comedia. (Hay 13 estructuras de comedia). Y esa es la estructura exacta que Rock usó para contar esta historia. Una vez que presentó al stripper en la universidad, esa estructura incongruente hace que la audiencia quiera que el comediante nos diga cómo va a funcionar.

Además, porque normalmente no percibimos que una stripper vaya a la universidad, pero en el escenario de Rock ella dice que ella también está allí…

4. SORPRESA que está presente. Como cada broma es un ataque velado. Rock está atacando el concepto de stripper en la universidad. El público no sólo reconoce el escenario y se siente un poco avergonzado, sino lo que eso significa.

5. La SUPERIORIDAD está presente porque la audiencia se siente superior a la stripper porque la broma recae sobre ella.

6. COINCIDENCIA siempre está presente en este escenario, como lo es en la mayoría de los chistes incongruentes (o asociativos). Poner dos ideas y decir qué resultados y/o representarlos usualmente hace que el público se diga algo como: “¡Guau! ¡Nunca lo pensé de esa manera, eso es tan cierto! ¡Qué casualidad!

Esto es lo que hace que Chris Rock sea un excelente cómico. En una broma, está usando hasta 6 estímulos para provocar las risas en la broma.

Hay un montón de posibilidades cuando usas esta técnica de incongruencia para crear una premisa. Pero esto es solo el comienzo cuando se trata de hacer que las bromas funcionen. También debes aplicar estructura. Eso es algo que cubriré en otro artículo.

O siempre puedes tomar una clase para aprender o desarrollar aún más tu conjunto de habilidades de escritura de comedia. Aprender estos conceptos te ayudará a armar chistes como el anterior de Chris Rock.

Que es exactamente lo que George Carlin quiso decir cuando dijo que sabe que una broma es divertida porque contiene todos los elementos necesarios para que una broma sea divertida.

Cuando tienes un desencadenante de risa en tu broma tiene la oportunidad de ser gracioso, cuando tienes 6 desencadenadores de risa presentes, tiene un “98 por ciento de posibilidades” de ser gracioso.

Post Original: What makes a joke funny?

Muchas gracias a Jerry Corley por permitirnos dicha traducción.

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Libro: Eight Characters of Comedy

Resultado de imagen de eight characters of comedy¿Alguna vez te has dado cuenta de que la mayoría de personajes en series de comedia (o sitcom si lo prefieres llamar así) comparten unas características muy comunes entre sí? Sin ir a casos tan descarados como Homer Simpson & Peter Griffin, podemos llegar a sospechar que existen unos esquemas muy marcados de cómo deben ser estos personajes (con sus matices) para poder generar el máximo número de potenciales situaciones cómicas de calidad o que incluso uno de los factores principales del fracaso de una serie pueda estar en una falta de equilibrio entre ellos, personajes demasiado obvios y poco originales, etc.

Otro aspecto que seguro nos ha llamado a muchos la atención sobre comedias que han durado muchos años está en la progresión de personajes, empezando algunos por ser más neutros y acabando (tanto por conocimiento por parte del público como por explotar recursos cómicos) al límite del personaje, lo cual se convierte en ocasiones en un arma de doble filo. Algunos ejemplos conocidos por cualquiera estarían presentes en Los Simpson o en el Príncipe de Bel-Air.

Este libro publicado en 2006 hace un ejercicio de explicación muy extenso (por supuesto, incluyendo ejemplos y situaciones) de estos ocho personajes, aunque no es el único tipo de clasificación de personajes cómicos que se ha realizado. Al final del post tienes algún link (en inglés) a otras clasificaciones.

Entre estos ocho personajes encontramos:

  1. El Lógico-Listo: Importante al establecer el punto coherente en ocasiones entre un mundo de locos. Corresponde con un papel bastante más crucial del que pueda parecer, dado que un punto lógico ayudará a la persona que ve la serie a entender ciertas situaciones o establecer un eje de apoyo para los personajes o momentos más “anormales”. Podemos encontrar a Marge Simpson, Lois Griffin o en España a personajes como el de Paz en “Aída”. También una trama o situación puntual que puede funcionar es ver cómo un lógico-listo pierde los papeles.
  2. El perdedor adorable: Aquí hablaríamos de un loser (que no tonto, de hecho incluso algunos pueden ser sarcásticos) con un punto de inocencia importante. Retomando la serie “Aída”, Chema sería un ejemplo de perdedor adorable.
  3. El neurótico: Suele ser una persona nerviosa y algo torpe (no tiene por qué ser tonta) en el que se buscan situaciones cómicas basadas en la pérdida de control de la situación, aspecto que a veces combina muy bien con el de perdedor adorable (Chandler o incluso Monica en Friends, la familia Constanza en Seinfeld).
  4. El tonto: Corresponde con una persona normalmente amigable aunque con un punto de credulidad y falta de luces importante. En Aída, la evolución del Luisma de una persona totalmente ida por las drogas a tener ciertos momentos de coherencia (con un trabajo normal, su propio piso) o incluso como ganador (relación con Paz), hizo tener que llevar al punto grotesco y exagerado a otro personaje que había empezado siendo mucho más secundario: Barajas.
  5. El cabrón: Normalmente suele ser una persona falta de sensibilidad, prejuiciosa y que tirará de cualquier cosa para conseguir su objetivo. En muchas ocasiones suele ir acompañado como contrapunto de un criado que corresponderá a un lógico listo (generando un conflicto entre su falta de poder y una lógica mucho mayor al de su jefe o casi “amo”) o un perdedor adorable.
  6. El sexual: Presentará el punto del personaje que siempre está pensando o en su belleza física (aunque a veces no tienen por qué ser atractivos) o en las relaciones esporádicas. Muchas veces, más allá de llevarlos a la obviedad del carácter superficial, se suelen combinar con el “tonto” (Joey Russo de Blossom), aunque no tiene siempre por qué ser así (AC Slater de Salvados por la Campana).
  7. El materialista: Aunque incluso puede compartir personaje con el 5, tampoco tiene por qué. El materialista es aquel que basará su conflicto en obtener aquello que anhela, muchas veces correspondiente a algo innecesario.
  8. En su mundo: También conocido como “pez fuera del agua”, responde, no exactamente a patrones “tontos”, pero sí excéntricos o raros. Suele generarse cogiendo a un personaje criado y educado en un contexto y siendo cambiado a otro. Ha sido el planteamiento de salida de muchas sitcoms USA en los 80s como “El Príncipe de Bel-Air”, “Juzgado de Guardia” o, sobre todo, “Primos Lejanos”.

Seguramente estés pensando en la existencia de muchos personajes que podríamos considerar mixtos, combinando características de dos (o incluso más) estereotipo de personajes siempre y cuando sean compatibles: Un cabrón materialista (Monty Burns en Los Simpsons o Mauricio Colmenero en Aída) o un materialista tonto (Hilary Banks).

Incluso podemos ver en España, donde la duración de algunas comedias llega a la eternidad, hora y media por capítulo en la que se deben trazar infinidad de tramas y personajes, como existen combinaciones diferentes de dos elementos para conseguir desarrollar todas las tramas necesarias.

Por otro lado, que existan 8 carácteres diferentes no implica que una sitcom esté obligada a tener estos 8 personajes (por ejemplo, en Friends no encontramos alguien que sea específicamente “cabrón”).

Aunque originalmente está pensado para actores que quieran introducirse o mejorar en el mundo de la comedia, resulta muy interesante para cómicos por diversos motivos:

  • Desarrollar (aunque haya sus diferencias) un personaje cómico con unas características propias. Aunque establecer una situación en la que se rompe la característica principal de un personaje es un recurso muy válido, no podemos tener a alguien que de repente sea listo, luego tonto, luego bonachón y luego mala persona.
  • Escribir textos o piezas para otros personajes, ya sea como guionista de stand-up o de sketches cómicos.
  • Entender mejor la composición de una sitcom o prácticamente cualquier tipo de pieza cómica.

Scott Sedita está considerado uno de los mejores profesores-coaches en materia de comedia en Estados Unidos. Tiene otro libro en el mercado (“Guide to Making it in Hollywood”) y también realiza apariciones como actor, especialmente en series.

Libro en Amazon: The Eight Characters of Comedy

Página web: Scott Sedita

Otros:

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Concurso cómico de Sala Delirious y algunas cosas que se me vienen a la cabeza.

Este pasado fin de semana he tenido la oportunidad de participar por segunda vez en el concurso cómico organizado por la Sala Delirious (Ombra Teatre). Durante 3 días pasaron 18 actuaciones, tanto individuales como grupales en prácticamente cualquier disciplina cómica (sketch, magia, microteatro, monólogos más teatrales o de stand-up, etc).

Ya sólo el hecho de llegar a la segunda edición es una buena noticia que indica que el proyecto va en serio y es algo realmente de agradecer: No se busca hacer negocio a costa de los concursantes (ya sólo más del 50% de la recaudación se va en los propios premios) como pasa en muchas ocasiones y además se van ofreciendo diferentes oportunidades tanto a los ganadores como a los concursantes más destacados.

Ya más allá de la posición (que en mi caso, salir tercero inmediatamente por detrás de un profesional con más de 10 años de experiencia como Enzo es más que satisfactorio), me gustaría destacar ciertos puntos de la situación de la comedia en Mallorca que he visto, o tal vez imaginado, y que pueden ser bastante significativos:

  • Existe inquietud por hacer cosas en la isla. Y tal vez este sea el punto más importante. 18 presentaciones en un concurso a nivel local y en pleno mes de agosto y en un formato a 10 minutos donde alguna disciplina es muy difícil de presentar (como por ejemplo la impro) es para estar contento.
  • Faltan locales que apuesten por programar comedia en Palma (y en toda la isla). Aquí seguramente entra en liza un tema de números que no lo hace fácil, ya desde intentar tener una pequeña infraestructura (altavoces, micro) hasta las trabas más comunes en estas situaciones (licencia de espectáculos o vía alternativa), pero apenas existen sitios donde se programe comedia, sobre todo, de forma respetuosa: Preparación del local para el show, ambientación del local en cuanto a sonido y luz o hasta a veces el propio trato por parte de los dueños de cafés. Pero también hay que ser conscientes de que para ello falta…
  • Que la gente salga de casa y vaya a shows de comedia en vivo a nivel local. Y es que si quitas algún pequeño milagro (merecido) como puede ser la propia Sala Delirious o Trampa, tal y como sucede con muchos mercados existe una polarización muy bestia entre estrellas consagradas que llenan teatros (sin salir de Palma, Dani Rovira junto a Tomás García están a punto de llenar por 3 vez el mismo fin de semana un Trui Teatre de unas 1.300 plazas) y los que se baten el cobre a nivel local. Entiendo perfectamente que mucha gente pueda pensar que por qué pagar de 5 a 8 euros por un show de alguien a nivel de “regional” cuando por 10 tienes la suscripción mensual a Netflix y te hartas a ver series o justamente especiales de stand-up, pero no es lo mismo. La energía no es la misma, el ambiente no es lo mismo, la experiencia no es la misma y, además, no habrán nuevos grandes cómicos si no hay opciones de actuar regularmente en directo.
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Steve Martin. Born Standing Up.

La primera vez que vi a Steve Martin tendría unos 10 años y fue en el cine con dos hermanos míos viendo “Los Tres Amigos”. Ahora podría tirarme el moco diciendo que aluciné con la película y empecé a buscar información sobre el actor, pero no. Seamos serios. Ahora mola mucho decir que sigues a tal o cual cómico USA pero hasta hace bien poco ni tan siquiera sabía que era algo más que un actor de películas de comedia. Pero al grano.

“Born Standing Up” no es exactamente una autobiografía (el mismo lo dice) pero sí explica muy bien tanto sus pasos iniciales en la comedia, actuando en locales incluso más dedicados a las varietés que al stand-up en sí allá por la década de los 60, como su explosión a fenómeno de masas a partir de su aparición en “Saturday Night Life”, llenando estadios o vendiendo discos (para el que no lo sepa, en USA se vendían vinilos y cassettes de stand-up, tal y como se hacía aquí con chistes de Eugenio o Arévalo) a nivel de estrella del rock.

Si eres cómico, simplemente citarte dos puntos que creo son los más potentes para alguien que le guste el asunto y que busque algo que le aporte como humorista:

  1. Cómo se tenía que buscar la vida actuando en sus inicios en locales en los que sus shows eran más bien de entretenimiento cómico que de stand-up como tal. Sus números consistían en una combinación de sketches, números de magia, monólogo e incluso trucos de habilidades (como el de las cuerdas de cowboy que de hecho utilizó en la peli que hemos citado). Si eres de actuar en restaurantes, bolos privados, fiestas y demás, seguramente te suena. No se escapa nadie.
  2. Hace especial hincapié en lo que se habla tanto de “la soledad del artista”, algo que se acentúa mucho en el cómico stand-up que actúa sólo (recuerdo una entrevista en Late Motiv en la que creo que era Dani Mateo que decía que prefería ganar menos dinero pero que pasaba ya de hacer giras de comedia sin compañeros) y de cómo le cambió la vida en muchos aspectos hacerse famoso y no en todas para bien.

El libro la verdad que ya tiene unos años (2007) y para los que como yo estáis en España, tendréis que recurrir a librerías de venta online o que de rebote os aparezca en alguna web de segunda mano, como me sucedió a mi con La Llama de Barcelona. También dejar caer que si buscáis un poco por webs de dudosa reputación rusas, igual os aparece en PDF. Pero yo no os he dicho nada, que conste.

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10 tipos de público que te vas a encontrar en un show… y que tendrás que lidiar con ellos.

Los shows de comedia salen adelante básicamente porque viene público. Sin público no hay show o, si lo hay, sería un ejemplo de la teoría del Gato de Schrödinger. Hasta ahí de acuerdo. Pero existen unos perfiles de espectadores que resultan bastante peculiares. Si conoces un mínimo de la jerga de comedia, seguro que has oído hablar del término “heckler”, usándose para señalar a aquel espectador que interrumpe partes del show, normalmente realizando comentarios despectivos respecto a parte del texto del cómico o incluso insultándolo.

Lo que os traemos hoy no son hecklers en su concepto más estricto, pero sí son parte de la fauna y flora de la comedia, especialmente en bares y locales pequeños (no siempre). Sin ellos la comedia no sería lo mismo, para bien o para mal. Veamos:

  1. El desafiante. También lo podríamos llamar “Concursante de No Te Rías Que Es Peor”. Y me explico: El desafiante es aquel que llega al show casi con el ánimo de retar directa o indirectamente al cómico a ver si es capaz de hacerle reír. Dicho sea de paso, el desafiante se ve alimentado incluso en personas que no tenían dicha predisposición de salida cuando se generan expectativas muy elevadas sobre el cómico previas al show (por ejemplo, por comentarios de otros asistentes o por la presentación previa).
  2. El acompañante forzado. Es el que ha ido para que otra persona no fuera sola o con otras personas con las que tiene poca confianza. Al acompañante forzado el show se la trae al pairo y, salvo en excepciones en las que le acaba gustando, se le hace eterno, perjurando que nunca va a volver e incluso forzando discusiones posteriores con la otra persona o grupo.
  3. El indignadito. Este creo que ni hace falta explicarlo. Es aquel al que cualquier chiste le va a ver una pega de tipo moral-social. Sin problema: Si es de un pueblo o zona (incluso la tuya) es xenofobia, si va sobre una mujer es machismo y si va sobre un hombre, machismo positivo. Da igual lo que digas. Han aflorado especialmente con Twitter en los últimos años, cosa que ha salvado a gente como Arévalo de acabar en la cárcel por sus chistes de mariquitas y gangosos.
  4. El animador-notas. Una de las cosas que más pueden cambiar de un show de stand-up en un café teatro respecto a verlo por programas de televisión como “El Club de la Comedia” es el ritmo de risas y, sobre todo, de aplausos. Aunque puntualmente hay remates que pueden acabar en ovación (cosa que hasta por la autoestima del propio cómico agradecemos), ese constante devenir en aplausos chiste sí chiste casíquetambién puede romper totalmente el ritmo del show. Hay veces en los que un “líder de las risas” (algo que comentaremos en breve) se puede revertir en negativo y precisamente generar la pérdida de ritmo del texto o set.
  5. El que viene a ver La Vida Moderna. El programa de la Cadena Ser encabezado por David Broncano, Quequé e Ignatius Farray, además de acabar generando (mediante una evolución muy clara del programa en apenas dos años) programas de televisión presentados por el mismo equipo y en la misma línea de humor y, sobre todo, lo que yo creo que hace a un cómico pasar a la historia: Dejar en el “pueblo llano” conformado por sus seguidores una serie de palabras, expresiones o gestos a modo de muletillas. Como en su día consiguieron cómicos mucho más “mainstream” como Chiquito de la Calzada, el antes comentado Alfonso Arús o los itinerantes del “Un, Dos, Tres”. Esto puede derivar en que parte los fans del programa vayan a shows de otros monologuistas-cómicos esperando el mismo estilo o, incluso, el mismo tipo de expresiones y nivel. Complicado.
  6. El de la risa de doble filo. Hay tipos de risa que en un momento puntual pueden hasta subir más todavía el nivel de risa general, aunque como empiecen a repetirse te puede destrozar el show. Y que conste que la persona hasta lo pasa mal y tiene la mejor intención del mundo. Al menos yo me he encontrado con algo más de asiduidad dos tipos de risa que pasa de contagiosa a “ruinas”: El que llamo “asmático” porque casi se ahoga o acaba riendo con el mismo sonido que hace un perro cuando le pisas
  7. El onomatopeyas – uuuuuuuuuh. Primo del anterior y del próximo, tal vez el punto intermedio exacto entre ambos. Este sujeto suele adornar cada uno de los remates con algún tipo de interjección o sonido decorativo a modo de refuerzo del estilo del chiste (¿os acordáis ese sonido de señoras gritando “uuuuuuuhhhh” que utilizaba tanto Alfonso Arús cuando hacía algún chiste con componente sexual?). Tal y como pasa en estos casos, en momentos puntuales hasta puede estar bien, pero cae en la pesadez con mucha facilidad.
  8. El tertuliano. Es aquel que siempre tiene una experiencia u opinión respecto al tema central del chiste-remate del cómico… Y no puede reprimir las ganas de contarlo. Imagínate que cuentas el chiste del “Perro Mis Tetas”, y alguien del público comenta a su acompañante “ah, pues yo estoy pensando en operármelas”, cosa que sólo sería interesante si el comentario viene de un hombre. En momentos puntuales yo lo veo hasta comprensible, pero imagínate tener a alguien en primera fila comentando aspecto por aspecto o incluso generando una especie de monólogo paralelo.
  9. El de “cuéntame un chiste”. Este sujeto puede existir en dos contextos diferentes. El primero de ellos es el que se entera que eres cómico (al nivel que sea) y lo primero que te pide es que le cuentes un chiste, así sin más… (a mi me viene a la cabeza el clásico de Joaquín Reyes de “y tú, en casa picas billetes?” aunque es con otra premisa). El otro, creo que aún peor, es el que todavía no acaba de entender de qué va exactamente esto de los monólogos y al final o incluso a mitad de la actuación de pide-grita que te pongas a contar chistes, que tienen más gracia que el monólogo.
  10. El guionista voluntario. Supongo que os pasa a muchos, desde que hago monólogos y cosas derivadas en locales, de repente hay una serie de gente que me manda cualquier tipo de chiste, meme, vídeo, en plan “Mira. Te paso esto para que pilles ideas. De nada”. Acostumbran a ser virales, copia-pegas de Twitter o, no sé por qué extraño motivo, vídeos de monólogos del Comandante Lara. El consuelo que nos queda es lo de “mal de muchos”.

Por cierto, si queréis ver reacciones de cómicos a hecklers en su concepto más estricto, este vídeo vale realmente la pena.

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Mourinho clavando la comedia.

Y no es broma. Para todos los que estamos aprendiendo este corte de rueda de prensa es mejor que muchos vídeos de ejemplo que he visto incluso en libros o formaciones:

  • Ironía-sarcasmo.
  • Se basa en la exageración de algo real.
  • Y también buscando un rasgo negativo (la hipocresía).
  • Aplica regla de 3.
  • En crescendo.

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Claves para que tu evento en restaurante-bar sea un éxito, o al menos, no la ruina.

Aunque el entorno natural del monólogo sea el teatro (para que lo pete cosa fina) o el “café-teatro” (más para los que somos cómicos de batalla), la participación de cómicos en eventos privados o en cenas es algo de lo más habitual, dado que es una opción asequible para quien lo programe al no necesitar grandes infraestructuras y pago de personal como por ejemplo con un grupo musical o de teatro y a su vez de los más rentables para el monologuista que sea profesional a jornada parcial o completa.  Sin embargo, existen una serie de elementos que pueden complicar el éxito del mismo y ahora revisaremos por qué. Es un tema que creo se debería tratar mucho más en monologuistas que nos estamos formando y desarrollando ya que, aunque en los libros de Gabriel Córdoba (LINK) se ha llegado a dedicar un capítulo completo, considerando algunos tipos de eventos como una guerra en la que muchas de las normas del stand-up como tal no sirven, al menos al 100%; apenas he visto referencias y recursos al respecto.

A la hora de tener que abrirnos paso en Mallorca, sí que personalmente me ha tocado mover y promocionar bastantes shows en lugares como bares y restaurantes en un periodo relativamente corto de tiempo y esta es la experiencia que puedo compartir con vosotros para que un show en bar-restaurante-teatro salga adelante. He separado las ideas-aportes para los propios promotores del bar y para los monologuistas, aunque en ocasiones el segundo (no digo que sea lo que toca) tiene que tomar el acciones propias del promotor. Esto no va a evitar que siempre aparezca algún heckler que otro o tampoco te garantizamos que así el show vaya a ser un éxito, pero al menos, minimizaremos riesgos. Vamos al lío.

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