Libro destacado: El entretenimiento en TV: Guión y creación de formatos de humor en España.

El dedicarse, aunque sea a nivel aficionado, a la comedia genera un interés y curiosidad muy potente en ver cómo se desarrollan los formatos de comedia en todas sus manifestaciones (no sólo las actuaciones en directo), tanto por ver qué pasa o cómo funciona un programa de humor en TV o radio e incluso ver cosas que se pueden aplicar en nuestras actividades. Pues bien, “El entretenimiento en TV: Guión y creación de formatos de humor en España” es un elemento interesantísimo al respecto ya que ofrece una excepción al resto de libros que podemos encontrar sobre la materia: Está en español y, sobre todo, pone ejemplos de casos de éxito en España.

Así que para empezar, creo que estamos de acuerdo que muchos de nosotros, con conocimientos en inglés para entender un libro o un especial de Netflix sin problemas, sí que nos supone una descarga mental importante ver algo en nuestro idioma combinado con ejemplos de muchos programas que hemos seguido y nos han gustado durante años (en mi caso, antes de tener intención ninguna de hacer actividades relacionadas con el humor) y nos ayudan a entenderlos.

El entretenimiento en TV: Guión y creación de formatos de humor en España es un con sustancia (pasa de las 350 páginas) y que está dividido en una revisión del entretenimiento televisivo en general para posteriormente adentrarse en los formatos de humor existentes en la primera década de los 2000 en España. De hecho, se analizan programas con miembros del equipo creativo de los mismos como:

  • Formatos de Paramount Comedy: La Hora Chanante, Noche Sin Tregua, Nada que perder, Smonka, etc.
  • Infotainments como Noche Hache o Caiga Quién Caiga.
  • La curiosa adaptación de Camera Café.
  • Buenafuente y los Late Nights.
  • El Intermedio.
  • Homo Zapping.
  • El Club de la Comedia y la llegada del Stand-Up Comedy a España.
  • Los Guiñoles.
  • O el fenómeno vasco de “Vaya Semanita” que no fue lo suficientemente bien adaptado a la programación nacional.

El mismo, aunque viene firmado por Pedro Sangro y Alejandro Salgado, es en realidad una obra bastante coral que cuenta con colaboraciones de personajes mediáticos, como el prólogo de José Miguel Contreras (Globomedia) y epílogo de Andreu Buenafuente o el repaso de los inicios del Club de la Comedia en España realizado por Arturo González Campos combiandos con capítulos redactados por especialistas de la materia: David Muñoz, Joan Grau, Santiago Aguilar, etc.

Lo más bueno:

  • Análisis desde dentro de formatos televisivos de éxito, algunos incluso hoy día todavía en activo.
  • Gran cantidad de referencias para ampliar información.

Lo menos bueno:

  • Hoy día, el gran problema de los libros físicos es que envejecen rápido. Al ser de 2008, lógicamente apenas se presta atención a fenómenos como Youtube o no entran formatos como HBO, Netflix, etc. Una actualización del mismo resultaría espectacular.

Libro: El entretenimiento en TV: Guión y creación de formatos de humor en España (Kaplan)

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The Serious Guide to Joke Writing

“The Serious Guide to Joke Writing” es un libro publicado en 2010 por Sally Holloway, mujer con un bagaje importante a sus espaldas en la formación de guionistas y cómicos y que nos presentá una especie de guía de ejercicios para desarrollar chistes, basadas principalmente en juegos de palabras, dobles significados y técnicas más elementales de comedia.

Los capítulos combinan precisamente eso: Técnicas básicas de escritura de chistes con ejercicios prácticos en cada punto y, a modo de feedback (tal vez uno de los puntos diferenciales respecto a otros libros) ejemplos propios de dichos ejercicios desarrollados por sus alumnos. Algunas técnicas de escritura relacionadas son:

  • Redefinición de palabras. Búsqueda de las mismas.
  • Juegos de palabras.
  • Redes o nubes de ideas y términos.
  • Listados y dobles redes.
  • Escribir chistes a partir de noticias.
  • Escribir como estado de consciencia.
  • La inquisición surrealista.
  • Personalización de los chistes.

Recomendado para: Coger ritmo de escritura, tanto si te cuesta crear textos para stand-up como si quieres realizar algún tipo de guión o contenido con cierta regularidad, como guiones de radio, televisión o cualquier contenido de actualidad.

¿Por dónde creo que cojea?: En realidad se quedaría corto sin pensamos que la única herramienta para hacer comedia (stand-up o en la manifestación que sea) se base sólo en hacer una acumulación de chistes. Es decir, este libro no sirve para crear historias y menos todavía para trabajar, por ejemplo, el punto de vista.

El libro: Serious Guide to Joke Writing: How to Say Something Funny about Anything

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El desarrollo de canciones cómicas en shows de comedia.

La canción cómica consiste en desarrollar una estructura de sketch dentro de una canción, ya sea original o versionada. Es un recurso bastante utilizado en programas de televisión y en comediantes de forma ya más específica como parte de dinamización (como por ejemplo podemos sin salir de España ver en espectáculos de Luis Álvaro[1] o Marcos Mas[2]) o eje del show (Ver: Especial en Netflix Adam Sandler o cualquiera de las películas de los Monty Python) e incluso gente que se ha dedicado exclusivamente a la canción cómica (desde niño siempre me llamaron la atención algunos temas de Weird Al Yankovic[3]) consiguiendo viralizar alguna de ellas como el rant del Canon de Pachelbel de Rob Paravonian[4].

Según la web Gold Comedy[5], encontramos cinco formatos de canción que suelen funcionar con bastante éxito: Parodias, desarrollo de una historia, desarrollo de un personaje, canciones sobre un hecho inapropiado (como una canción de amor hacia una desviación sexual, cuidado aquí con los límites del humor) o sobre algo que nos moleste o cabree (lo que en inglés se conoce como “rant”).

A partir de ahí, tenemos que buscar sobre qué va la misma (lo que vendría a ser la temática del sketch) bajo el “¿Qué pasaría sí?” tan habitual y, a partir de ahí, definir esta premisa, ya sea en la introducción hablada o en la primera estrofa.

  • El protagonista debe ser la persona que tiene el punto de vista. Si piensas en muchos programas de sátira política, las canciones suelen ser historias desarrolladas a partir de hechos protagonizados y cantados por los propios políticos.
  • Buscar un motivo por el cual se presenta la canción.
  • El título debería ser lo más esclarecedor posible sobre la idea que vamos a desarrollar. Incluso dicha idea o concepto en el desarrollo del sketch musical conviene que vaya incorporada en el estribillo o en algún punto estratégico de la estructura de la canción, como puede ser la primera línea de cada verso, a modo de repetición (ya sabemos que la repetición de un concepto absurdo puede ser un gran generador de comedia si está bien explotado).

Podríamos establecer una especie de esquema o ficha de la canción contemplando todos los elementos que hemos citado y, a partir de ahí, trabajar con ella. Sí que resulta interesante (como cualquier sketch) partir precisamente de la situación-premisa y del punto de vista como lo realmente divertido. Muchas veces he intentado generar situaciones (bloques de stand-up o sketches) a partir de un chiste que me ha gustado mucho y, en este caso, están abocados casi siempre al fracaso, al menos como historia.

Y una vez tenemos todo esto, generamos la estructura de la misma:

  • Si no eres un experto musical, opta por versionear canciones conocidas. Y si cantas igual de mal que yo en ciertos tonos, cántalo mal a propósito u opta por el rap, que es un estilo que no necesita de una gran entonación.
  • Respeta la métrica y la estructura de rimas (AABB, ABAB, ABCB, ABCC, etc) igual que se haría en una canción normal. Eso sí, en las rimas, la imperfección es un elemento cómico que suele funcionar bastante. Por “imperfección” me refiero al hecho de forzar una palabra que realmente no rima con la que corresponde para que lo haga (vamos, forzar una rima mal hecha).
  • Ten un diccionario de sinónimos a mano. A fecha de hoy, una ventana en el navegador del ordenador o móvil abierta a tal efecto. Basícamente porque una vez escritos los chistes, una de las cosas más complicadas al pasarlo a canción es encajar métrica y rimas.
  • Utiliza las estrofas de la canción para desarrollar chistes sobre el concepto de la misma y el estribillo, tal y como hemos dicho, para recordar la premisa de la canción.
  • Aprovecha la misma en momentos puntuales (preferentemente especificándolo antes y/o sólo en el estribillo o hacia el final, más que nada para que el público no se venga muy arriba y acabe heckleando), la interactuación del público.
  • Puedes finalizar la misma buscando un chiste que sea un segundo punto de giro. En el especial de Adam Sandler antes citado se explota durante toda una canción la peste que echa un coche de Über para finalizar con un giro destacando que en realidad el que se había cagado era el propio Adam Sandler.

El libro “How to write funny lyrics” de Michael Pollock[6], director de comedia musical nada menos que en Second City, te puede servir para ampliar todo lo que te comentamos aquí en caso de querer desarrollar temas cómicos con base musical.

[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Luis_%C3%81lvaro

[2] https://elterrat.com/tag/marcos-mas/

[3] https://es.wikipedia.org/wiki/%22Weird_Al%22_Yankovic

[4] https://www.youtube.com/watch?v=ybe4P9fbeqA

[5] http://www.goldcomedy.com/resources/5-kinds-funny-songs-write/

[6] How to Write Funny Lyrics: The Comedy Songwriting Manual

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Stand Up Put Downs, el libro sobre hecklers.

Rufus Hound es un cómico británico nacido en 1979 que incluso os puede sonar por sus intervenciones en series como el remake de Doctor Who, así como diferentes programas de radio y televisión en UK o incluso un especial de stand-up en DVD (sí, todavía en DVD) bajo el título de “Being Rude” (Ver aquí).

Bajo el título de “Stand Up. Put Downs” se ofrece una guía rápida con diferentes formas o ejemplos de chiste más conocidos para fulminar a los heckerls. ¿Qué es un heckler? Pues básicamente es la persona del público que empieza a interrumpir un show de comedia, ya sea con voces o con cualquier otro tipo de actitud o expresión. El propio manual habla de los diferentes tipos de hecklers que podemos encontrar en un espectáculo, sus motivaciones e incluso una serie de herramientas prácticas para trabajar con ellos más allá de los propios chistes.

Aparte de citar unos cuantos chistes, creo bastante interesante comentar antes ciertas pautas que he encontrado importantes. Y es que muchas veces sabemos de los “put downs” (chistes rápidos sobre el propio heckler para “enterrarlo”) y queremos ponerlos en práctica cuando en ocasiones no es necesario o incluso nos dan un resultado peor que mantener el propio terrorista de comedia.

¿Qué cosas debo tener en cuenta con el heckler?

1- ¿Es necesario ir a por él o incluso parar la dinámica del show? Hay que saber diferenciar entre gente que hablar porque se acaba de incorporar al show (muy habitual al principio de bolos en restaurantes o bares) de la persona que interrumpe constantemente con sus comentarios o gestos. Es más, recomendamos no buscar una interactuación con el heckler si no se convierte realmente en un condicionante o desviación de la atención seria. A veces, simplemente con no darle conversación cuando comentan algo en voz alta, ya es suficiente. Como se dice por ahí: Don’t feed the troll (nunca alimentes al troll).

2- Localizar y diferenciar el tipo de heckler. Hay hecklers incluso bien intencionados (aunque errados en la ejecución). Que incluso creen que interactuando forman parte y mejoran el show y no entienden que esa interactuación fuera del momento en el que la necesite el cómico es más un estorbo que una ayuda. Otra cosa es cuando ya hablamos de borrachos o gente que se ha indignado mucho porque se ha tomado en serio algún chiste o parte del set y se convierte en un incordio constante.

3- No darle nunca el micrófono ni el dominio del show. Las intervenciones tienen que ser cortas y, salvo excepciones muy puntuales, cualquier tipo de conversación larga con un heckler no nos va ayudar nada. Darle el micro puede ser una forma fantástica… De que acabe el espectáculo antes de hora.

4- Piensa que en el fondo nunca sabemos cuándo va a parar. Lo dicho, podemos ver vídeos de “put downs” míticos o los que creemos a partir de leer el libro, pero no hay que engañarse a nosotros mismos: Muchas veces puede pasar que ese chiste, por mucho punch que tenga, igual lo que provoca es una respuesta más grave por parte del heckler.

5- Hay que responder rápido. Piensa que el texto lo llevamos ensayado chiste por chiste (bueno, deberíamos) y que el responder a un heckler responde de algunos aspectos aleatorios o individuales que debemos crear en apenas un par de segundos. Un recurso muy utilizado es hacer un par de preguntas a la persona (como por ejemplo su nombre) para hacer un vistazo rápido a características del propio individuo o incluso a nuestra propia galería de chistes preparados para estos casos.

¿Puedo tener mi propio batería de chistes anti-hecklers preparada? Pues personalmente más que poder, deberíamos. Insisto, eso sí, en que tampoco debería ser un recurso del que debamos tirar así como así y porque nos vengamos arriba, más que nada porque hay un riesgo grande de, en caso de precipitarnos, que nos salga el tiro por la culata. Normalmente creo que el punto en el que tiene que recibir un heckler es cuando el público se empieza a cansar del mismo. Básicamente porque de esta manera, a poco que nuestro put-down sea ingenioso, claro o directo, van a estar de nuestro lado. En caso contrario, podemos tener las de perder.

Algunos put-downs famosos recogidos en el libro:

  • “Está muy bien que hayas donado tu cerebro a la ciencia, pero deberías haber esperado a morir primero”. Arthur Smith
  • “Puede alguien ponerle algo en la boca antes que yo. Es que para lo que yo quiero, primero tendría que cagar”. Rufus Hound
  • “Ay, recuerdo cuando tomé mi primera cerveza”. Steve Martin sobre un heckler borracho.
  • “Bollera (heckler)”. “Sí. Soy lesbiana. El próximo cómico es negro, se lo vas a recordar también?”. Rhona Cameron
  • “Lo siento. No te entiendo. No hablo idioma orco”. Brendan Dodds.

E incluso algunas respuestas más trabajadas sobre el propio heckler

¿A qué te dedicas?

Soy carpintero

Ostia, pues justo estaba ahora pensando “ojalá tuviera un martillo”.

Howie Mandel

El libro: Stand-Up Put-Downs

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Libro: Eight Characters of Comedy

Resultado de imagen de eight characters of comedy¿Alguna vez te has dado cuenta de que la mayoría de personajes en series de comedia (o sitcom si lo prefieres llamar así) comparten unas características muy comunes entre sí? Sin ir a casos tan descarados como Homer Simpson & Peter Griffin, podemos llegar a sospechar que existen unos esquemas muy marcados de cómo deben ser estos personajes (con sus matices) para poder generar el máximo número de potenciales situaciones cómicas de calidad o que incluso uno de los factores principales del fracaso de una serie pueda estar en una falta de equilibrio entre ellos, personajes demasiado obvios y poco originales, etc.

Otro aspecto que seguro nos ha llamado a muchos la atención sobre comedias que han durado muchos años está en la progresión de personajes, empezando algunos por ser más neutros y acabando (tanto por conocimiento por parte del público como por explotar recursos cómicos) al límite del personaje, lo cual se convierte en ocasiones en un arma de doble filo. Algunos ejemplos conocidos por cualquiera estarían presentes en Los Simpson o en el Príncipe de Bel-Air.

Este libro publicado en 2006 hace un ejercicio de explicación muy extenso (por supuesto, incluyendo ejemplos y situaciones) de estos ocho personajes, aunque no es el único tipo de clasificación de personajes cómicos que se ha realizado. Al final del post tienes algún link (en inglés) a otras clasificaciones.

Entre estos ocho personajes encontramos:

  1. El Lógico-Listo: Importante al establecer el punto coherente en ocasiones entre un mundo de locos. Corresponde con un papel bastante más crucial del que pueda parecer, dado que un punto lógico ayudará a la persona que ve la serie a entender ciertas situaciones o establecer un eje de apoyo para los personajes o momentos más “anormales”. Podemos encontrar a Marge Simpson, Lois Griffin o en España a personajes como el de Paz en “Aída”. También una trama o situación puntual que puede funcionar es ver cómo un lógico-listo pierde los papeles.
  2. El perdedor adorable: Aquí hablaríamos de un loser (que no tonto, de hecho incluso algunos pueden ser sarcásticos) con un punto de inocencia importante. Retomando la serie “Aída”, Chema sería un ejemplo de perdedor adorable.
  3. El neurótico: Suele ser una persona nerviosa y algo torpe (no tiene por qué ser tonta) en el que se buscan situaciones cómicas basadas en la pérdida de control de la situación, aspecto que a veces combina muy bien con el de perdedor adorable (Chandler o incluso Monica en Friends, la familia Constanza en Seinfeld).
  4. El tonto: Corresponde con una persona normalmente amigable aunque con un punto de credulidad y falta de luces importante. En Aída, la evolución del Luisma de una persona totalmente ida por las drogas a tener ciertos momentos de coherencia (con un trabajo normal, su propio piso) o incluso como ganador (relación con Paz), hizo tener que llevar al punto grotesco y exagerado a otro personaje que había empezado siendo mucho más secundario: Barajas.
  5. El cabrón: Normalmente suele ser una persona falta de sensibilidad, prejuiciosa y que tirará de cualquier cosa para conseguir su objetivo. En muchas ocasiones suele ir acompañado como contrapunto de un criado que corresponderá a un lógico listo (generando un conflicto entre su falta de poder y una lógica mucho mayor al de su jefe o casi “amo”) o un perdedor adorable.
  6. El sexual: Presentará el punto del personaje que siempre está pensando o en su belleza física (aunque a veces no tienen por qué ser atractivos) o en las relaciones esporádicas. Muchas veces, más allá de llevarlos a la obviedad del carácter superficial, se suelen combinar con el “tonto” (Joey Russo de Blossom), aunque no tiene siempre por qué ser así (AC Slater de Salvados por la Campana).
  7. El materialista: Aunque incluso puede compartir personaje con el 5, tampoco tiene por qué. El materialista es aquel que basará su conflicto en obtener aquello que anhela, muchas veces correspondiente a algo innecesario.
  8. En su mundo: También conocido como “pez fuera del agua”, responde, no exactamente a patrones “tontos”, pero sí excéntricos o raros. Suele generarse cogiendo a un personaje criado y educado en un contexto y siendo cambiado a otro. Ha sido el planteamiento de salida de muchas sitcoms USA en los 80s como “El Príncipe de Bel-Air”, “Juzgado de Guardia” o, sobre todo, “Primos Lejanos”.

Seguramente estés pensando en la existencia de muchos personajes que podríamos considerar mixtos, combinando características de dos (o incluso más) estereotipo de personajes siempre y cuando sean compatibles: Un cabrón materialista (Monty Burns en Los Simpsons o Mauricio Colmenero en Aída) o un materialista tonto (Hilary Banks).

Incluso podemos ver en España, donde la duración de algunas comedias llega a la eternidad, hora y media por capítulo en la que se deben trazar infinidad de tramas y personajes, como existen combinaciones diferentes de dos elementos para conseguir desarrollar todas las tramas necesarias.

Por otro lado, que existan 8 carácteres diferentes no implica que una sitcom esté obligada a tener estos 8 personajes (por ejemplo, en Friends no encontramos alguien que sea específicamente “cabrón”).

Aunque originalmente está pensado para actores que quieran introducirse o mejorar en el mundo de la comedia, resulta muy interesante para cómicos por diversos motivos:

  • Desarrollar (aunque haya sus diferencias) un personaje cómico con unas características propias. Aunque establecer una situación en la que se rompe la característica principal de un personaje es un recurso muy válido, no podemos tener a alguien que de repente sea listo, luego tonto, luego bonachón y luego mala persona.
  • Escribir textos o piezas para otros personajes, ya sea como guionista de stand-up o de sketches cómicos.
  • Entender mejor la composición de una sitcom o prácticamente cualquier tipo de pieza cómica.

Scott Sedita está considerado uno de los mejores profesores-coaches en materia de comedia en Estados Unidos. Tiene otro libro en el mercado (“Guide to Making it in Hollywood”) y también realiza apariciones como actor, especialmente en series.

Libro en Amazon: The Eight Characters of Comedy

Página web: Scott Sedita

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